BAFICI: Fin de fiesta y balance (XIII)

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Terminó una edición más del BAFICI, el destacado Festival de Cine Independiente de la Ciudad de Buenos Aires.

Nuestro editor me pide que haga una reflexión final y es necesario hacer una salvedad, fue también mi primer festival como cronista, y el balance general de la experiencia fue, sin dudas, positivo.

El ritmo es vertiginoso, y muchas veces no se llega a ver todo lo que a uno le interesa. Se proyectaron 449 películas en apenas 11 días, es bien claro que ningún ser humano puede abarcar tanto en tan poco tiempo. Sin embargo, había bastante información sobre los títulos, y tres funciones para el público de cada una. Todo esto se encontraba disponible a través de Internet, con lo cual la organización de los recorridos personales de cada espectador se facilitó.

La propuesta en cuanto a programación fue muy variada. Como habitualmente, algunos estrenos mundiales, pero también secciones en las que repasar la trayectoria de algunos directores.  Esta vez el fuerte del BAFICI se centró en el cine nacional, aunque como siempre desfilaron las premiadas en la Berlinade y otros festivales previos de primera línea, hubo secciones dedicadas como siempre a seguir  figuras del fílmico documental y musicales fuertes, en full-dome, como novedad.

También en la sección BAFICITO las películas fueron muy interesantes, aunque, si bien personalmente me gusta ver las películas en su idioma original, creo que alguna copia tendría que ser doblada. Me sucedió al salir de una función para el público que un nene muy chiquito, algo decepcionado, le preguntara a su mamá por qué estaba en inglés la película.

Un desarrollo positivo tiene que ver con la venta de entradas online, a través del mismo portal del Festival. Tanto para las que compraba el público, como para las reservas para prensa, esta herramienta es clave para que cada espectador pueda organizarse, no pierda tiempo haciendo filas, y sobre todo, vaya a la sala seguro de que va a entrar a ver la película que quería.


Se notó una importante organización, con mucho personal abocado al chequeo de entradas y credenciales. A mí no me sucedió pero vi que algunas personas se quejaron porque no las dejaron ingresar a la sala una vez comenzada la función. Este punto estaba muy bien aclarado en los folletos, y en la página a la hora de comprar la entrada. Si bien cuando uno va a sala común lo dejan ingresar en cualquier parte de la película, aquí se aclaró que no, y si son esas las condiciones, creo que hay que cumplirlas y punto.

Dentro de las cosas a mejorar está el tema del wi-fi. Si bien el festival tenía un servicio a disposición de la prensa, la mayoría de las veces, no funcionó bien. Como señaló un colega, teniendo en cuenta que uno de los auspiciantes es a su vez uno de los mayores proveedores de Internet, esto nunca tendría que haber pasado.

Y me sucedió algo que nunca había visto (ni hecho) antes en la sala de cine: ver gente que, aunque sólo faltaran un par de minutos para la proyección, se ponía a leer un libro apenas se sentaba en su butaca. Un festival de cultura.

María Victoria Vázquez (@mvicvaz)

Balance BAFICI

Durante estos furiosos diez días, donde recorrimos la ciudad visitando las sedes del festival, vimos mucho cine y compartimos con nuestros lectores lo mejor del BAFICI vía Twitter y Facebook, siempre tuvimos la premisa de llevarles la información y orientación necesaria y a la hora del balance, creo que superamos nuestros propios objetivos.

Si bien hay reseñas de más de 40 títulos dentro de la solapa Festivales (puede recorrer el archivo escribiendo en el buscador del site, BAFICI), lo rico fue la experiencia de compartir impresiones con colegas y acompañarlos a descubrir algo (porque es difícil de abarcar hasta para las webs más institucionales) de lo nuevo y original que se exhibió en estos días. Primó la idea de que el recorrido que hicimos quienes cubrimos el evento para el espectador, lo hiciéramos pensando en ustedes, principalmente.

De ahí que notarán que alguna premiada no aparece en nuestro conteo, porque quizás nuestra apreciación desde el doble rol que cumplimos (y que tenemos muy claro) de periodista-público, nuestra visión del evento en definitiva,  nos orientó hacia los títulos que juzgamos más interesantes y atractivos para una audiencia abierta y no tan acotada (en términos de llegada, ciertamente) como la que a veces propone BAFICI.


Nos gusta el cine y valoramos el sello de cada autor en su obra, pero también podemos reconocer cuáles son las necesidades e inquietudes de nuestros lectores y nunca perdemos de vista que a ellos nos debemos.

Debatimos mucho juntos, quienes integramos este espacio (con nuestra nueva compañera incluso, Alejandra Casal, quien debutó con cobertura este fin de semana, también), si íbamos a instalar una discusión en cuanto a si los premios fueron o no justos, en términos artísticos. Luego del intercambio, definimos que no tenía mucho sentido, porque al fin y al cabo, la apreciación cinematográfica es totalmente subjetiva. Puede que la organización y quienes evaluaron los films en competencia, hayan sentido, pensado, que los títulos que se reconocieron fueron  sin dudas los mejores del festival. Discrepamos en varias de la lista de ganadoras (hubo algunas sobrevaloradas que se llevaron mucho más de lo que vinieron a buscar) pero rescatamos el valor de haber vivido esta fiesta con ustedes y haber visto, mucho cine. Independiente, y comercial. De los dos.

Como cronista y editor, quiero agradecer a todos los que nos acompañaron desde lo estratégico en esta tarea de “vivir” para el BAFICI. Desde redacción, desde la calle, haciendo RT por twitter o participando en discusiones sobre lo que íbamos narrando en cada salida desde el campo. Su apoyo fue fundamental para multiplicar energías cuando la semana promediaba.

Se va entonces BAFICI, pero sus ecos quedarán en nosotros resonando un tiempo más. Hemos hecho amigos, compartido charlas colegas de perfil alto, debatido con profesionales de la industria, renegado con el WiFi de la sala de prensa… Pero crecimos, en este proceso.

Ustedes lo irán notando de aquí en más. Nuestro equipo (María Victoria Vázquez, Patricia Relats, Roque Anzalas, Alejandra Casal y quien estás líneas escribe, Rodrigo Chavero), ha demostrado una vez que su pasión por el cine, no tiene límites. Y lo ha dejado en claro en cada post, en cada reseña que se compartió desde el sitio con los lectores. Hubo entrega, profesionalismo y dedicación y disfrutamos mucho haber cubierto un evento de esta magnitud.

Rodrigo Chavero (@rodrigochavero)

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