BAFICI XII: BAFICITO x 3

Hora de analizar algunos títulos de BAFICITO, y la primera que llama la atención, es aquella que participa simultaneamente en la competencia infantil y a la vez, en la internacional principal. Muchas expectativas alrededor de «Anina», filme uruguayo de animación que parece ser una de las sorpresas del festival. Mucha gente en la sala intentando comprender por qué el director del BAFICI, Marcelo Panozzo, en la conferencia de prensa de presentación de la programación y en cada uno de los reportajes que ofreció, la destacó tanto.

«Anina» de Alfredo Soderguit, basada en la novela de Sergio López Suarez, es gouna pequeña película que habla de una jovencita con una “maldición”, su nombre es tres veces capicúa (ANINA YATAY SALINAS) y piensa que además es horrible. Sus padres intentan convencerla de que es hermoso y su abuela le arma un listado de los nombres más feos del mundo.

Pero los niños son crueles, y CAPICUA es el mote que recibe todos los días en el patio cuando va al recreo. Una niña, Yisel, a quien Anina no soporta, termina un día provocándola luego que ella le tirara su sándwich al piso. Anina le dice ELEFANTE y ahí la pelea. Son convocadas a la dirección al otro día con sus padres y la directora les da un sobre lacrado y una semana en suspenso del castigo acorde a la situación.

Y ahí comienza verdaderamente el filme, porque no hay nada peor para un chico que el “no castigo”. La ansiedad de no saber qué pasará en el futuro los planes que elucubrará para saber qué puede contener el bendito sobre. Película con un aura y atmósfera reconocibles (las calles, los colectivos, las milanesas con papas fritas, las viejas chusmas, la maestra mala, la buena, el patio, la lluvia), “Anina” aboga por una simplificación de los procesos y un retornar a lo simple.

La maestra mala (Srta. Agueda) grita y canta “la letra con sangre entra” o “castigo y sanción para todos” y Anina la enfrenta, y ahí se convierte en la heroína de sus compañeros y comienza a empatizar con Yisel. Hermana de otros personajes entrañables del cine y la TV como Madelaine, Matilda y Olivia, Anina reflexiona sobre la niñez y el aprendizaje sin golpes bajos y con un enorme amor al cine. Al terminar la función, los periodistas nos entendimos porque Panozzo tenía razón. Gran mensaje, destacada realización.

Pero vimos más títulos de BAFICITO: llega «MoonMan» de Stephan Schesch, coproducción de Europa del Norte, una verdadera maravilla de animación simple en 2D. Viviremos la historia de «El Hombre de la Luna»quien vela por el sueño de todos los niños se prende a un cometa y llega un Planeta Tierra controlada por un dictador que lo tiene todo y ahora quiere a La Luna.

Los chicos ya no pueden dormir y Moonman debe regresar a su lugar con la ayuda de un científico. Trama simple y efectiva. Graciosa, muy colorida, bellisima, muy recomendable. La única advertencia, no es enteramente para chicos. Suma para el nivel de la competencia.

Además también tuvimos la oportunidad de ver «El corazón del roble», producción española en competencia BAFICITO. Ricardo Ramón y Angel Izquierdo traen un nuevo episodio de la saga de Elfy con sus amigos animados. En líneas generales, esta película nominada al Goya de animación (presentada en 3D en su tierra natal), ha sido el resultado de un esfuerzo mayúsculo de un estudio vasco que comienza a tener un nombre en la industria peninsular.

Dentro de la trama, encontraremos elfos, extraterrestres, seres mágicos y familias de dragones. El problema principal que encontramos es que la historia tiene algunas vueltas que apuntan a un promedio de edad un poco más alto de lo que la idea invita. Ese es un problema clásico de la industria. La edad del público infantil ha bajado  y ya a los 10 años algunos chicos son preadolescentes y no se interesan por historias como estas… digamos, un relato medieval donde hay dragones que intentan sostener un mundo en peligro luchando contra un villano de turno.

Si bien hay momentos en los que el film realmente atrae, cuando comienza a trabajar en varias líneas para llegar a su climax, algunos chicos se pierden. Y si bien el mensaje ecológico y moralista está presente, el recorrido no es todo lo excitante que debería ser. Dentro de la competencia ( y más allá de haber sido nominada al Goya en su categoría) es de las menos brillantes, aunque si tienen niños entre 7 y 9, puede ser una opción interesante.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *