BAFICI XIX: Antes del cierre, más documentales

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Aunque ya se conocen los premios (hace un rato la Organización los anunció hace un rato), BAFICI continúa hasta mañana y nosotros también, porque quedan muchas horas de cine todavía en este prestigiosísimo festival. Vamos ahora con otras dos películas distintas, controversiales (tal vez) pero con mucha fuerza que también vienen haciendo ruido. Documentales ambos.

El primero es «Una familia Gay». El realizador Maximiliano Pelosi se encuentra en una disyuntiva existencial, esperó años y años para poder formalizar legalmente con alguna pareja de su mismo sexo, y ahora que tiene la posibilidad de hacerlo con su actual relación, de 5 años de antigüedad, no sabe si lo hará.

Para tomar esta decisión decide entrevistar a diferentes personas que sí aceptaron esta modalidad y meterse en su intimidad.

La película deambula entre el reportaje tradicional y acartonado, la entrevista de sillón y la megalomanía (Pelossi no puede despegarse de la historia que cuenta e innecesariamente se muestra en exceso en la pantalla). Algunos disparadores interesantes en la voz de los personajes entrevistados como: “Fuimos educados sentimentalmente por Hollywood y las novelas”, hacen que el director reflexione acerca de su vida personal (cómo se plantó frente al mundo para declarar su homosexualidad, cómo ve la religión y la familia como valor).

Para acercarse desde el interior de la comunidad gay a la idea sobre el matrimonio igualitario.

 

Arranque simil “El sabor de la cereza” de Kiarostami. Un auto recorre calles de Brasil. De fondo, folclore militante latinoamericano. Suena “La muralla” de Nicolás Guillén por Los Quilapayún. El auto avanza hasta que un caminante, que habla por celular y arrastra una vieja valija de cuero lo para.

El auto no puede avanzar. El personaje se da vuelta y alza la valija. Títulos. Hablamos, por supuesto de «Avanti Popolo», filme de Michael Wahrmann que se centra en la historia de un hijo (interpretado por el historiador del cine André Gatti) y su padre (representado por el realizador Carlos Reichenbach, recientemente fallecido). El primero, divorciado, decide instalarse en la casa del progenitor. La casa se encuentra casi abandonada, el mismo estado en el que se encuentra el hombre que la habita.

Tiene una razón. Espera que su hijo desaparecido en la dictadura regrese. Desidia y dolor. Planos detalles de la vivienda, de las paredes, de los objetos sucios. El padre espera. Tiene un perro. Ballena. En un momento el perro se escapa. No regresa. Una espera más.


Mientras asistimos a la intimida de la relación entre padre e hijo, vamos reconstruyendo el pasado del desaparecido a través de anécdotas e imágenes. El found footage puesto a la hora del día. No importa si es verdadero o falso. Importa el sentido que las palabras del hermano le otorga. Más rollos de Super 8.

El proyector deja de funcionar. Se encuentra con una persona que lo arreglará, Marco Bertoni, creador del Dogma 2002. Esto es aprovechado por el realizador para hablar sobre el cine brasilero y latinoamericano “el cine del subdesarrollo es así, trabaja con lo que se puede”.

Wahrmann opta por planos fijos para narrar la historia del padre sigue esperando y silencios. Los mismos que son necesarios para poder ir armando el rompecabezas de esta potente historia que fue filmada con sólo 30 mil dólares en 6 días. Movilizante y áspera.

Aunque BAFICI está cerrando tenemos mucho más que contarles, estamos viendo cine en sus salas en este momento. Cuántas películas de las reseñadas te dieron ganas de ver?

 

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