BAFICI XVIII: De Oriente, sensatez y sentimientos

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Son las últimas luces del festival, y BAFICI sigue mostrando amplia variedad dentro del cine independiente. En esta oportunidad pudimos disfrutar de un puñado de películas provenientes de Asia y que tienen en común al cine hablando del cine, pasen y vean. En este post hablamos de lo nuevo de John Torres y los dos últimos opus de Hong Sang Soo, de quien la programación le organizó una retrospectiva magnífica.

Con «Lukas the Strange» el filipino John Torres hace una apuesta arriesgada, mezclar registros y estilos para lograr una obra por sobre todo muy personal. Todo comienza como un detrás de escena y casting para una película sobre Lukas, un niño al que su padre abandona alegando ser un Tikbalang (ser mitad hombre, mitad caballo) y al cual puede aguardarle un destino similar. Filmada en 8mm y con cámaras de VHS, es una película enigmática y desconcertante en donde todo podría suceder. Mezcla de film de género (con archivo de otros films), drama, fantástico, y toques de humor.

Torres hace una apuesta estética y narrativa, pero en el medio arriesga la lógica esencial de toda obra, es su manera de rendirle homenaje a las obras cinematográficas de su país. Para espectadores muy predispuestos.

Y ya saben que BAFICI tiene una retrospectiva de Hong Sang Soo, el gran director surcoreano que se esperó hasta último momento. Una de las publicaciones del fest está relacionada con él, fue una pena que su médico personal no le recomendara viajar para acompañarnos. Primero arranquemos por la más nueva de sus producciones: «Nobody’s Daughter Haewong».

Soo vuelve a los relatos simples y minimalistas, cargados de diálogos y situaciones aparentemente banales pero de gran profundidad. Haewong camina por las calles de la ciudad buscando algo de comprensión, de amparo. Es una mujer joven, aspirante a actriz, que vive con su madre, pero pronto esta partirá para reunirse con su otra hija en Canadá. Primero dialogaran madre e hija, luego se reunirá con amigos, y finalmente terminará con un director de cine (y amante) con el cual mantiene una relación esquiva.

De fondo pareciera estar siempre la vida errante de todo artista – especial atención a la escena de la cena -, y el director se ocupa de darle relieve, como siempre, a lo imperceptible, lo gestual. Dialogada, pausada, lírica, pero como siempre, con humor, Soo se reserva momentos simpáticos para sonrisas que distienden en el momento justo. La fotografía acompaña hermosamente logrando una obra tan pequeña como encantadora. La esperamos comercialmente en un futuro aún, indeterminado.

Tan enigmático y cautivador como siempre, vamos a la última de este tramo, que pronto trae Zeta Films a la Argentina. Su título es «In Another Country», y hay en ella un elemento esencial, Isabelle Huppert. La dama del cine logra que todo gire sobre ella y la cámara la adora interpretando a tres personajes que pueden ser uno solo, en tantas historias que son una sola, sobre una mujer francesa que llega a un pueblo costero coreano y enamora a todos los hombres, en especial a un atolondrado salvavidas.

Película pensada para festivales, es seca a la vez que se da un espacio para el humor. Con una fotografía logradísima, Hong Sang Soo vuelve a entregar un film muy suyo pero valioso, como toda su obra.

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