#BARS22: Un poco de la Competencia Iberoamericana

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La película brasilera As Almas que Dançam no Escuro es la adaptación que Marcos DeBrito hace de su propia novela. Es la historia de un viaje al infierno de parte de un hombre que al poco tiempo de perder a su mujer pierde a su hija, que se ahoga en el mar que observa a diario desde la ventana de su casa. Irreconocible, con el pelo cambiado y un tatuaje que nunca le había visto, sospecha de un homicidio y una serie de pistas lo lleva a un submundo donde las reglas son distintas pero claras: uno da a cambio de algo y no hay vuelta atrás. Aunque parte de una premisa interesante y cuenta con una notable fotografía, la película se torna demasiado dialogada y reiterativa, incluso a la hora de mostrar detalles en primer plano como para nunca perderse en una trama que es menos enrevesada de lo que se presenta. Un retrato interesante sobre el duelo que lamentablemente se pierde en un laberinto literario que se aleja del lenguaje cinematográfico.

Después del drama intimista Lejos de Casa, María Laura Dariomerlo se volcó a dirigir, escribir y protagonizar Bella, una película con un estilo visual muy logrado y una historia impactante y actual: todo comienza con una profesora que es violada. Pero Dariomerlo crea su propio universo y las heroínas son dos amigas y amantes que viven la vida lo mejor que pueden alejadas de gran parte de ese hostil mundo exterior. Pronto son llamadas para una tarea a la que ya no se dedican y sin embargo aceptan y así se embarcan en un pequeño viaje de cacería. Con sensualidad, música de sintetizadores y luces de neón, se trata de una trama simple, directa, sin vueltas y no por eso vacía; al contrario, resuena todo lo que vemos más allá de lo estilizado. Quizás hacia el final se torna anticlimática, todo sucede demasiado rápido y la promesa de algo explosivo queda un poco trunca. Pero con pocos elementos, Dariomerlo pone hasta el cuerpo en una película que no deja indiferente.

Martín Basterretche había explorado la ciencia ficción local en Devoto: Invasión silenciosa y ahora se vuelca al subgénero de zombies. El último zombi, escrita junto a Melina Cherro, tiene como protagonista a un hombre que llega a un pequeño pueblo costero en busca de un reconocido doctor que tras unos experimentos no éticos desapareció junto a su mujer. El hostel será la locación principal y allí se reúne un pequeño grupo de diferentes personajes entre los que se encuentran la encargada, la joven hija del doctor, una pareja de amantes y unos noviecitos. Cuando se desata lo esperado, el ataque zombie, Basterretche combina el terror con algo de humor pero en una mezcla de tonos que no termina de funcionar. En cuanto a la caracterización de estos míticos personajes, se nota la influencia de las primeras películas del subgénero, incluso se mencionan aquellas como White Zombie con Bela Lugosi y tiene mucho de la primera de Romero, por lo que el mayor terror no proviene de ellos. En el fondo, hay algo más dando vueltas y amenaza de a poco con llegar a cada uno de estos personajes atrapados. Aunque resuenen situaciones actuales como la amenaza de un virus que parece que a la larga agarrará a todos y la necesidad de encerarse para intentar sobrevivir, resulta despareja y con desarrollos de personajes demasiado lineales; una producción modesta que no termina de aprovechar el trasfondo que presenta.

El oscuro lugar donde habitan, de Gabriel Musco es una modesta ópera prima en torno a un secuestro que sale de la manera más inesperada y aterradora. Lo que empieza como un trabajo fácil, secuestrar a la hija de un adinerado hombre que vive encerrado en su casa, se va convirtiendo en una pesadilla para cada uno de los involucrados quienes se ven obligados a enfrentar sus peores miedos y traumas. Musco resuelve con una producción sencilla pero efectiva un guion simple que no deja muchas sorpresas. Cada personaje tiene su desarrollo y motivación y eso lo logra con pocas pinceladas.

Una propuesta extraña y simpática resulta Los inventados, de Leo Basilico, Nicolás Longinotti, Pablo Rodríguez Pandolfi. Lucas es un actor que, movido por una chica a la que le gusta porque cree haberla visto en un sueño, se anta en una especie de retiro actoral donde la consigna es simplemente convertirse en otro personaje, uno inventado por sí mismo, y nunca dejar de serlo. Esa semana en una casa alejada de todo entre unos pocos personajes se torna noche a noche más extraña cuando los integrantes disminuyen sin dejar rastros de su presencia, pero el único que parece notarlo y cuestionarse al respecto es su protagonista. Con pocos elementos y un apartado técnico prolijo y cuidado, Los inventados es una especie de comedia romántica curiosa y divertida, por momentos tierna y desconcertante.

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