«Bones and all» (Hasta los huesos): El amor es voraz

Después de Call me by your name y la extraña remake de Suspiria, Hasta los huesos combina elementos de ambas películas: estamos ante una intimista historia de amor con dosis de terror y sangre. Escrita por David Kajganich y basada en una novela de Camille DeAngelis, Luca Guadagnino presenta una potente coming of age.

Maren es una chica que muestra dificultades para ser una adolescente “normal”, es decir, salir y hacer amigos. Hasta los huesos comienza con Maren escapándose de su padre, que la encierra en su cuarto con llave por la noche, para ir a una pijamada con unas chicas. Pero cuando la intimidad con una de ellas de ellas se siente crecer, cuando se encuentran cerca hablando de sus familias, Maren siente un impulso muy fuerte que lo arruina todo. Le muerde un dedo hasta arrancárselo y comérselo. Por si quedaban dudas, estamos ante una película de caníbales.

Tras este altercado, su padre se encuentra una vez más armando valijas en minutos para que los dos puedan irse a otra ciudad. Pero cuando cumple 18 años decide contarle quién es realmente, a través de un certificado de nacimiento, un cassette, y unos pocos billetes que le deja tras desaparecer y dejarla sola. Es entonces que Hasta los huesos se convierte en una road movie, con la partida de Maren en busca de su madre a través de rutas y pueblos de Estados Unidos.

En ese largo y sinuoso camino Maren hará varios descubrimientos. El primero, es que no está sola, que los impulsos que siente son menos extraños de lo que creía y hay toda una comunidad a ocultas con su misma condición, al mismo tiempo que esto le permite conocerse mejor a sí misma al respecto. El segundo tiene que ver con Lee, un joven al que conoce y huele, también perteneciente a este tipo de personas (¿monstruos?) y con quien decide embarcarse y surge el amor. Y finalmente, cuando el momento llegue, el de sus raíces, entender de dónde viene, lo que quizás la ayude a decidir a dónde va.

Todo este viaje no viene solo. En el medio se irán cruzando con una curiosa galería de personajes, algunos amenazantes. Mark Rylance es capaz de poner los pelos de punta con su sola enigmática presencia y en especial cuando su personaje se revela. Michael Stuhlbarg, Jessica Harper y Chloe Sevigny sorprenden cada uno con un personaje muy distinto que aparece en su camino para marcar siempre un antes y un después.

El mundo que se presenta en Hasta los huesos es parecido al nuestro pero más amenazador. Estas criaturas, estos seres que viven como si fuesen vampiros, escondiéndose y saliendo a la luz sólo cuando buscan cazar o alimentarse, están en todos lados y se huelen entre sí. Acechan disfrazados de personas corrientes.

El amor no es menos amenazante. Las sensaciones turbulentas de toda etapa de cambios como lo es la adolescencia y el descubrimiento del primer amor acá se mezclan con una pulsión por la carne. ¿Pueden dos seres monstruosos como ellos dos armar una vida, ser felices en algún lugar?

Hasta los huesos no sólo está teñida de sangre sino de melancolía. Entre paisajes de ruta y la música ecléctica de Trent Reznor y Atticus Ross, la fotografía de Arseni Khatchaturan regala muchos bellos momentos en especial en la hora mágica. Romántica y no menos aterradora que cualquier historia intensa de amor que llega como siempre sin previo aviso para quedarse impregnada hasta los huesos.

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