Entrevista: Billy Woodberry «No somos capaces de trabajar y conocer sobre otras culturas».

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De visita en el país para participar del Festival CineMigrante, Billy Woodberry, pieza fundamental del cine de Los Ángeles y el Black Cinema dialogó en exclusiva sobre su trabajo y el momento del cine actual.

¿Qué sentís cuando te invitan a un país con una retrospectiva como la de CineMigrante?

Me siento feliz, aún, como en este caso que no es mi selección, pero sé del trabajo que hay detrás del Festival, eligieron películas interesantes, en las que se habla, por ejemplo, de un hombre entre dos mundos, Estados Unidos y Etiopía, y pudimos generar compromiso con él para poder registrarlo.

¿Es más difícil hacer ahora tus películas? ¿O antes?

La tecnología de postproducción es más accesible que cuando filmaba en celuoide, es lo único, eso, sumado a lo económico que es filmar hoy. Más personas pueden filmar, y aún para mí es más menos dificultoso que antes.

¿Más oportunidades se traducen en más ideas?

No, la tecnología no te garantiza que tengas ideas, temas, ideales, estuve con un joven en un workshop de Austria en Berlín que me dijo “no es difícil hacer películas, lo importante es qué hacen las películas por los demás”, ese es el problema.

¿Por qué aún hoy hay realizadores que no ven al cine como un hecho político?

Muchos ingresan a la industria por diferentes razones, algunos para buscar nuevas formas de expresión, otros buscando narrativas, explorando variables en ese sentido, buscando formas poéticas, lenguajes cruzados, fotografía estática. Si uno entiende eso, las divisiones de la sociedad y el rol de la cultura, uno puede no esperar que todos hagan cine político/social, cuanto más se haga mejor. Hay pocos que hacen cine político, pero hay que analizar cuánto revelas, comunicas algo diferente, respondes preguntas, el trabajo es una forma de reflexionar, y eso debe llegar a la sociedad.

¿Es más difícil llegar a las audiencias en este momento? ¿Cómo ves las plataformas de streaming?

Como posibilidades de llegar a más personas, pero el problema de la multiplicidad de pantallas es ver si se preocupan por conseguir materiales de calidad y también el hecho de que se está perdiendo la experiencia comunitaria del cine. Cuando lo exhibes en el cine, el trabajo se ve de una manera diferente a cuando lo haces en una plataforma de streaming, en un celular, en un televisor o una computadora. Los documentalistas pueden sentirse estimulados con estos nuevos jugadores, pero hay que estar informados y alertas sobre esto. El otro punto es ver cómo seleccuionan los espectadores lo que ven, si es por razones de entretenimiento o filantropía. Cuántos films argentinos hay en Netflix? Dudo que muchos, por eso es importante que estemos alertas a las posibilidades de intercambio y que se posibilite acceso a los archivos de la historia del cine en todo el mundo, eso es interesante. Son pocos los canales de distribución para el cine latinoamericano, africano y europeo en el mundo.

Entonces ¿cuál es el problema? ¿El gobierno, los espectadores, es económico?

Sí, económico, porque no se habla antes de establecer los sistemas, no somos capaces de trabajar y conocer sobre otras culturas, deberíamos hacerlo. El lenguaje puede ser una traba, pero aún con subtítulos, se debe promocionar para descubrimiento de los otros.

¿Cómo sigue el año de trabajo?

Estoy trabajo en un documental sobre intelectuales africanos en el mundo, sus vidas, y su influencia, y en otro que no puedo decir mucho más.

¿Cuánto tiempo de investigación te lleva una película?

Esta película tiene deadline, porque ya estoy mayor (risas), no, volviendo, dos años, pero filmo mientras investigo, después tengo mucha post producción, pero ahora es menos el tiempo. Tengo otro proyecto que estoy terminando, cerrando la música.

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