Entrevista: Demian Rugna «Llegué a pensar que Aterrados no se iba a poder hacer y no le gustaba a nadie».

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Demián Rugna presenta "Aterrados" un terrorífico viaje que trabaja con tópicos de género como nunca antes el cine argentino lo hizo.

Para saber más del proyecto, su gestación, su desarrollo y los obstáculos que tuvo, hablamos en exclusiva con el director.

¿Cómo surge la idea principal de “Aterrados”?

La película surge de un corto anterior, que no consideraba como corto, sino como un experimento, lo hice en 2002 y nació después de creer ver dos “patitas” en la oscuridad. Mi amigo Damián Salomón, que también ahora lo hace en “Aterrados”, hizo del espectro en el corto, lo filmamos con una camarita VHS, se llamaba “Tienen miedo”, la peli también se iba a llamar así y lo cambiamos. Después sumé que vivía en una casa y al lado el vecino estaba remodelando, y todos los días me despertaba con golpes. Sumé las dos ideas, hice el guion, viendo el corto, que no tenía guion, y después no se hizo. Nueve años después de remar y ofrecer, me gustaba el guion, no pasaba nunca nada, e incluso llegué a pensar que no se iba a poder hacer y no le gustaba a nadie, excepto a Fernando Díaz, que pensé que me mentía. Él encontró la posibilidad de presentarlo en Blood Window, y ganó, porque yo había presentado otro más ambicioso, el último día lo llevamos y ganamos, facilitando que se haga rápidamente la película y que todo suceda en tiempo record.

“Aterrados” tiene varias escenas claves alejadas del lugar común del cine de género nacional ¿las tenías desarrolladas de antemano?

Fue raro, porque yo pivotie sobre el corto original, y un poco que la búsqueda de darle algo original, dentro de lo trillado del género, responde más a mi cine, a mí búsqueda de ofrecer algo distinto, y también a que soy un espectador de género fantástico, me frustro cuando veo cosas refritas, soy un espectador más, y fui honesto conmigo mismo, hice lo que me gustaría ver en la pantalla, no me basé en ninguna fórmula.

Claro, pero hay tres escenas claves ¿de dónde surgieron?

El del baño es clave para agarrar al espectador, y que desees que no vuelva a suceder en toda la película, después fue todo más lento, pinceladas y cachetazos.

¿Fue muy complicada rodar la escena del baño?

Técnicamente sí, pero trabajando con Fabián Forte, que fue el asistente, lo volvía loco con la escena, no había plata para hacer el baño, estaba obsesionado porque sabía que esa escena iba a mantener a la gente sentada, me decía que le hable de otra porque tenía que resolver otras cosas. Fue el desafío y la escena más importante de la película, en realidad el desafío más grande fue encontrar las casas contiguas, porque no había dinero.

¿Cuándo escribías la historia limitabas por esto la redacción?

No, yo escribo lo que se podría hacer, no escribo “Titanic”, lo de las casas contiguas era un desafío, hay cosas que pones que pensás que son sencillas y después el productor se quiere matar. Hago cine fantástico y aun limitándome son complicadas de hacer, en la anterior chochaba un 128 con un Falcón, y era complicado, porque 20 o 40 mil pesos más en una producción se complica.

¿Acá el presupuesto fue acotado?

Era una segunda vía, no era muy grande. Eso de “si hay una buena historia no importa la plata”; sí importa. Estuve siempre al límite, la última escena la hice en dos horas, y la había pensado para un día y medio. Hago películas para la gente, no para un público ni para la crítica. Primero para mí. En el cine fantástico no la podés pifiar. En una película de género si hay un efecto mal se complica.

Hay ahora más apoyo al cine de género y un público fiel…

Sí, hay mucho nicho, pero tenemos que llegar al resto de los espectadores, hay mucha gente que ve “El Conjuro” y en cine no te ve una película nacional de género. Tenemos que ir más allá del nicho, para que crezca y atraiga a más espectadores.

¿El cast lo pensaste cuando escribías?

No, el único Damián Salomón. Mis propuestas de casting en todos estos años fue diferente. No hice casting, hice pruebas, estudié a los actores y ví qué me podían dar. El cast era de más de 50 años, basta de gente linda y joven, fue una respuesta a otra cosa en el género, es una jugada nuestra, se la ve espesa y con actuaciones verosímiles.

Creas un universo ¿vas a avanzar en el relato del mismo?

Sí, porque tenemos que saber qué pasó después. Estoy con dos proyectos porque no puedo llevarlos a cabo porque financieramente no se pueden dar, así que la segunda parte de “Aterrados” es más cercano y hay interés de afuera para hacerlo.

¿Tendrá toques biográficos?

Puede ser, va a ser la continuación de la historia, con los mismos personajes y ver qué pasa.

¿Seguirá “el Brian”?

El Brian está en una valija diplomática camino a Cannes, porque se presentará en el mercado de Cannes en Blood Window en la gala inaugural.

¿Cómo sigue “Aterrados”?

Se estrena en México en Agosto y después tenemos un recorrido espectacular por Festivales internacionales cerrando en Sitges en Competencia Oficial.

¿Sentís que es una revancha?

Es lo más parecido a lo que siento, de hecho mi anterior película fue una comedia negra porque pensé que no iba a poder hacer cine de género. Mientras no podía filmar hacía cortos, fantásticos, pero con mucha comedia. Vamos a seguir con el género un poco más.

 

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