Entrevista: Diego Marcone “Veo el momento actual del cine argentino con mucha preocupación”.

Tiempo de lectura: 5 minutos

EspectadorWeb dialogó en exclusiva con el director de la película “Raídos” para conocer en detalle el rodaje y proceso de producción.

¿Cómo fue el trabajo de campo y la investigación previa al rodaje? Cuánto tiempo duró?

Fue un proceso largo, la primera sinopsis del proyecto la escribí en 2012. El primer acercamiento con el tema que fue a través de una socióloga, María Luz Roa, que ya venía trabajando en el ámbito de la tarefa, la cosecha de yerba mate. Asi que el primer viaje a Misiones fue acompañando y registrando su trabajo de  campo. Después de eso  obtuvimos el apoyo  del INCAA para desarrollar el proyecto, proceso que duró un año más de investigación. El rodaje empezó recién con la cosecha de 2014 y se extendió durante otro año hasta el inicio de la siguiente cosecha. Durante el rodaje me di cuenta que lo más funcional al tono que quería lograr era grabar sólo, sin equipo técnico, para poder lograr la intimidad necesaria con la gente. Tal vez esto significó ceder algo de posibilidades técnicas pero me permitió pasar más tiempo allá y convivir y formar un lazo auténtico con la gente del barrio.

¿Cómo lograste la empatía para que se abran tanto a tu propuesta?

Sinceramente no fue difícil y no tuve una estrategia particular para lograrlo. Se dio muy naturalmente, supongo que ayudó mi forma de ser tranquilo y callado. No había una división entre el momento en que rodaba y el momento en que estaba con ellos. Andaba todo el tiempo con la cámara encima y cuando surgía una situación o una imagen que me llamaba la grababa. En ningún momento, o tal vez muy al principio en la investigación, les puse límites a ellos respecto a qué hacer o no frente a cámara. De hecho, uno de los grandes problemas que tuve para editar era la cantidad de veces que me pasaban el mate, o la cerveza, en toma.

¿Cómo fue rodar en Montecarlo y en las plantaciones? ¿Qué dificultades técnicas te encontraste durante el rodaje?

Más allá de la dificultad de producción que suponía rodar a 1500km de distancia en varios viajes durante un año. Allá fue todo bastante fácil, no tuvimos trabas de ninguna parte, por el contrario tuvimos mucha colaboración local y en el barrio y con la gente había una generosidad gigante; hacía mí que ya me conocían más y hacia los otros técnicos que fueron la primera parte del rodaje a quienes enseguida adoptaron también. Grabar en los yerbales tuvo muchas particularidades, la dificultad para llegar a algunos, el clima que fue desde heladas hasta calor extenuante, condiciones que los tareferos soportan diariamente, pero aunque sea gracioso lo primero que se me viene a la cabeza como desafío del yerbal fue hacer cámara en mano y tener que cuidar el pulso mientras te comían los 'barigüíes' unos mosquitos que hay allá que no pican, muerden. En realidad el desafío fue desde lo narrativo encontrarle la forma al relato dentro de las más de 100 horas de material que tenía al terminar el rodaje. Para eso fue fundamental la participación de Andrea Kleinman como asesora de montaje. 

La película se plantea como una profunda reflexión sobre el trabajo y las oportunidades para los más jóvenes, ¿en qué te modificó el haberla hecho?

Fue un antes y un después. Convivir tanto tiempo con gente que vive una realidad tan distinta a la  tuya necesariamente te cambia. A su vez desde el principio me planteé contar la película en primera persona, no como algo que le pasa a otros a la distancia sino pensando en que me podría haber tocado a mí. Qué si hubiera nacido en un barrio de los que rodean las ciudades de Misiones como 4 Bocas, dónde fue el rodaje, sería un tarefero más seguramente. Cuando todo un entramado económico y social te condiciona a ocupar un rol porque la industria que mueve la región se sostiene sobre la pobreza de sus trabajadores, es muy difícil que puedas acceder a otra cosa. Sin embargo y pese a todo eso fue un aprendizaje darme cuenta de cómo ellos enfrentan la adversidad con el humor y desde lo comunitario y así pueden encontrar alegría. Te pone en perspectiva la forma en que se vive acá, lo equivocadas que tenemos ciertas prioridades.

Después de pasar por BAFICI y recibir premios en varias muestras, ¿cómo te sentís al poder estrenarla comercialmente?

Muy ansioso, con mucha expectativa. Las funciones en festivales fueron muy buenas, la gente siempre terminó conmovida y se interesó en saber más del tema. Es una película que de alguna manera se completa con la charla después de la proyección. Así que estamos haciendo todo lo posible para dar a conocer la película por fuera del circuito de festivales. Los premios son siempre lindos de recibir, porque son un reconocimiento de tus pares, pero no es una película hecha para los jurados, el fin es que le llegue a la gente.

¿Cómo ves el momento que está atravesando el cine argentino?

Lamentablemente veo el momento actual del cine argentino con mucha preocupación. Claramente para las políticas que se están llevando a cabo hoy en el país no es querible que haya una cinematografía propia y diversa que se encargue de poner en cuestión temas que hacen a nuestra identidad. Como en otras áreas se ve la aplicación de una lógica mercantilista que no es buena para una industria cultural. Los hechos de los últimos días son muy alarmantes respecto a las intenciones detrás del intento de intervención del incaa, las operaciones de prensa para manchar a funcionarios y los rumores sobre la quita de fondos al fondo de fomento.

Al ser documentalista ¿te es más difícil conseguir los fondos?

La vía documental del INCAA fue en los últimos años la más democrática y abierta, al ser los propios documentalistas quienes elegían los proyectos financiados y no tener condiciones prohibitivas para presentarse. no es casual que sea la puerta de entrada para muchos operaprimistas. Mientras eso se mantenga y se proteja, no es más difícil acceder a los fondos, más bien lo contrario ahora que para acceder a las otras vías, el sistema de puntajes y otras cosas lo han hecho más difícil para los independientes.

¿Cuáles son tus expectativas ante el estreno?

Siendo mi ópera prima, tengo muchísimas expectativas puestas en el estreno. Espero que el público nos acompañe. Es una película que merece ser vista en cine y un tema que necesita ser visibilizado. A su vez nos juntamos con la fundación Un Sueño para Misiones, que promueve un proyecto de ley para erradicar el trabajo infantil en la cosecha, cuando me enteré de lo que estaban haciendo fue claro que teníamos que teníamos que hacer sinergia para llegar a más gente con la película y a su darle otro fin a la película más que el de mostrar una realidad, que promueva una acción para cambiarla.

¿Estás con algún nuevo proyecto?

Estoy con varios proyectos gestándose tanto documental como ficción. Pero creo que hasta que no cierre del todo con Raídos después de su estreno, no me voy a poder poner en serio con esos proyectos.

 

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