Entrevista: Julia Solomonoff y Guillermo Pfening cuentan todo sobre “Nadie nos mira”.

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Entrevista: Julia Solomonoff y Guillermo Pfening cuentan todo sobre “Nadie nos mira”.

Julia Solomonoff vuelve al cine con “Nadie Nos Mira”, un proyecto protagonizado por Guillermo Pfening, rodado entre Nueva York y Buenos Aires y que trabaja sobre varios temas relacionados a decisiones que afectan el presente de su protagonista.

Antes del estreno hablamos con ambos para conocer más de sus impresiones y expectativas.

¿Sos consciente del lugar que tenés en la Industria local? ¿Cómo te sentís con el premio que recién recibiste en Tribeca?

Muy contento, vengo hace un par de años haciendo tres o cuatro películas por año, puedo vivir del cine, no necesito hacer televisión ni otra cosa, y está bueno. Sé que muchos compañeros no lo pueden hacer, porque no hay mucho trabajo tampoco, y siento algo dual con eso, pero no sé si  es merecido, vengo laburando en silencio, haciendo películas, actuando, dirigiendo, con seis películas por estrenar y eso da en algún momento sus frutos.

Nadie nos mira habla un poco de rechazar la televisión como posibilidad de retorno, ¿cómo lo pensaste para interpretar este punto siendo algo muy común a los actores?

Me gusta hacer televisión, pero siempre elegí hacer cine, la tele es un lugar más cómodo, con menos riesgos, en la tele hay proyectos buenos, y otras no, en la película Nico, el protagonista, que es un actor que tiene éxito en la televisión pero lo deja porque no soporta su realidad amorosa, eso lo eyecta y cuando se le cae el proyecto que tenía en cine no quiere volver, porque es volver a los brazos de Martín, yo no podría vivir siempre la misma vida, en sus rutinas encontrarán diferencias, pero yo necesito emociones más fuertes, y Nico elige también eso. Se queda sin nada y decide buscar otro trabajo, de niñero, pero sale a robar con el bebè, provoca a la sociedad, y la insatisfacción amorosa lo lleva a eso, encuentra lo que nunca encuentra, está solo, y también después la posibilidad de volver a Buenos Aires de otra manera, no a los brazos de Martín ni  a la televisión. Hablando con una amiga allá que vio la película me dijo que le sirvió para volver y pensar en otra cosa y saber que va a tener unos amigos para comer un asado.

Julia: hay mucha gente que pone en una ciudad como Nueva York, por apariencia, por demostrar algo, muchas cosas, acá el personaje está muy herido y no quiere volver con las manos vacíos. La película es un tango sin el tango, del personaje orgulloso, que está como demostrando siempre algo que no es, porque necesita entender quién es y cuál es su lugar.

Hay un personaje de noche y de día ¿cómo lo pensaron?

Julia: Fue algo que encontramos juntos, más que algo que le propuse a Guille, la ventaja de que trabajamos tanto tiempo juntos fue eso, hay algo que se intuye, primero que nada yo pensaba cada escena con él, y hay cosas, como por ejemplo la ternura cuidando al bebe, lo intuí, después ví “Caíto”, y creo que además, porque él también haber hecho cine independiente no se subió a ningún caballo, cero divo, y él vivió un Nueva York de subte y bicicleta, no de taxis y remises, yo iba al set en bicicleta y él en subte.

Y eso también potencia a la propuesta, una NY no de postal turística…

Julia: Claro, eso lo hablé mucho con Lucio Bonelli, el director de fotografía, e incluso vimos películas para no caer en lugares comunes, al único lugar turístico que va es a Time Square pero porque le pide el amigo argentino ir, Nico no iría ni loco, me pasó también cuando hablé con Elena Roger, que cuando estaba allá en Broadway le ofrecieron un departamento ahí y eligió irse a donde yo vivo. La producción y la ficción eran la misma cosa, con un equipo muy cosmopolita.

La idea de incorporar las banderas de las nacionalidades a los títulos es una genialidad…

Julia: Lo de los títulos tomó otra dimensión, en Tribeca, cuando lo veían más que nada por Trump,  yo lo pedí por todas las naciones que participaban, algo que no se reconoce.

Hay escenas que parecen de guerrilla, ¿fue complicado filmar?

Guillermo: Decíamos que era una película de guerrilla.

Julia: La película tiene algo que yo aprendí cuando fui asistente de Walter Salles en “Diario de Motocicleta”, película de época, grande, pero que él pedía en algunos momentos que sean menos, porque había escenas que requerían muchos extras y otras que eran más pequeñas, es algo que aprendí del oficio, por ejemplo, si estamos en el parque con 40 niños había que ser grande, pero otros días en la calle había que ser menos, porque podíamos capturar la esencia de la película y de la ciudad. Teníamos permisos, pero también “robábamos” muy “nicamente”, la película tiene mucho de Nico en su hacer también, que grabábamos en la ciudad, espontáneamente, capturando la gente real, sin cosas obvias, hay una chica caminando por ejemplo en una escena, bosteza, se para, es genial, ella nunca se enteró que estaba en el cuadro

¿Cuánto duró el rodaje?

Julia: Rodamos una semana en verano, paramos, cuatro semanas en invierno, convencí a la producción que esperara unos días para rodar las escenas de Navidad, porque la ciudad pone millones para esa época, y después filmamos acá en Diciembre.

¿Cómo fue la comunicación entre los intervalos?

Guillermo: Siento que Julia fue reescribiendo el guion porque la película va pidiendo cosas, y más cuando hay parates.

Julia: Uno de los aportes de él fue la pelea, que fue algo improvisado y un día que estábamos rodando una escena en estudio, me dí cuenta que iba a quedar colgado o difícil de entender, porque él estaba vestido como paciente, porque algo que hacen los actores allá es prestarse para que los estudiantes de medicina practiquen diagnósticos, y salimos de ahí y fuimos a un bar mexicano, y después no entendí cómo esa escena de pelea no estaba antes.

Es que el personaje siempre está a punto de explotar…y uno espera que le pegue a todos…

Julia: Se contiene mucho y la película juega con eso.

Guillermo: Es como la explosión sexual, después del encuentro con Martín, otro encuentro, y a la mañana cuida al bebé.

Julia: Para mí también es interesante cómo el bebé termina cuidándolo y conteniéndolo a él.

¿Cómo surgió la posibilidad de trabajar con el bebé de Guillermo?

Julia: Son dos cosas diferentes, casi todas las experiencias de Nico son muy cercanas a mí, son cosas observadas o vividas por mí en Nueva York, pero con la distancia, porque creo que hay que distanciarse las analizas, algo que me quedó pendiente es que no creo que él no pueda volver a la tele, sí no volver a esa tele con ese productor, a ese lugar no puede volver. Mi regreso acá, mis dos hijos, encontrar una comunidad creativa, diálogo, y cuando volví en 2009 allá a dar clases ví en los parques, precisamente en Chelsea un mundo de niñeros, con un valor adicional por su referencia masculina, principalmente para madres solteras, con otra condición social, no como emergentes de una problemática social, o carencias, allá son madres que eligen estar solas, eligen que ellos estén con sus hijos, que le enseñen a jugar la pelota, que les enseñen español, hacen tres por uno, juego, idioma, cuidado. Le comenté a Guillermo esto, íbamos a filmar en 2014 y no conseguimos la plata.

Guillermo: Y en esa fecha yo tenía el proyecto de ser padre, Asia nació a fin de año y cuando comenzamos a filmar ya sabía un poco de esto de ser padre. No recuerdo como se incorporó Asia, pero creo que fue a último momento.

Julia: Teníamos otras opciones, pero cuando lo ví con Asia fue obvio que tenía que ser ella, y después quise marcar pasos de tiempo, elipsis, que el bebé termine caminando. Consulté con varios directores, y muchos manejaban varios bebes, acá hay otro que hizo conexión rápidamente con Guillermo, relacionándose muy bien con él.

Paternidad, trabajo, soledad, vínculos, muchos temas y capas, ¿fue difícil imaginar el guion y pensarla?

Julia: Le doy mucha importancia al guion, hubo improvisación porque el guion estaba, además del conocimiento de la ciudad, la relación con Guillermo, las casa son conocidas, de amigos, hay fichas que conocía, y lo más difícil fue en realidad trabajar en la edición, con el material podía armar un documental sobre las niñeras de observaciones culturales, pero fue muy fuerte cuando Rafael Ferro se sumó en la última semana del rodaje, que se definía todo ahí, se llegó a un lugar mucho más emocional, ya estaba todo filmado allá, pero acá fue algo emocional y no político.

Guillermo: En la relación con el otro se terminó todo, porque allá Nico estaba solo.

Julia: Había mucho material pero acá terminó todo.

¿Tienen miedo de presentar la película y que su trabajo, por la tiranía del circuito de exhibición, se evapore?

Julia: Necesitamos del apoyo de la prensa, no tenemos un soporte grande de pubilicidad, pensamos ponerle el cuerpo todo lo que se pueda, pensamos en acompañarla a Rosario, Córdoba, nuestros lugares, para nosotros sería triste que la película no circule, creo que si llega va a haber gente que la quiera ver por Guillermo, por Nueva York, pero necesitamos que se le dé la oportunidad, así llega a la gente, porque no tenemos el apoyo de los medios masivos que nos deja un poco solos.

Guillermo: No apuntamos a la tanda publicitaria, si a que los carteles estén un mes antes.

Fue muy bueno que el estreno sea cercano al premio que recibiste

Guillermo: Sí.

Julia: Y que también a la prensa le haya gustado.

Están con nuevos proyectos?

Guillermo: De Diciembre a ahora hice cuatro películas y ahora voy a componer un personaje con retraso mental, porque siempre hice algo más de naturalismo, y después no sé, estoy escribiendo una película, “Alice” que va a protagonizar Cecilia Roth y también con el desarrollo de “Caíto 2”, comedia satírica grotesca.

Julia: Tengo un proyecto, desde hace unos años, con Ana Cohan hicimos el guoon, relacionado a la situación del desarrollo inmobiliario y la pérdida de identidad de ciertos barrios porteños, pensamos hacerlo en Rosario, pero lo ví acá, en Palermo, Villa Urquiza, llega el subte, la torre, se va la verdulería, el almacen, en un principio era algo más documental, pero después dije no, es algo de film noir, de thriller, que me encanta, que no hago en mis películas, pero que tiene que ver con la vida de barrio que cada vez más se aleja, se llama “Pozo Ciego”. Y además estoy pensando en hacer algo en inglés, pero estoy escuchando, Manuel Puig hablaba de hacer eso, de Villegas en Nueva York, en Río, con una mirada no tan urbana, no casándose. También hay algo de la mentira en “Nadie nos mira”, porque como Puig, porque a veces la mentira dice más que la verdad, yo crecí en la dictadura y aprendí como Puig a contrabandear para decir las cosas, casi que no me interesa la cosa frontal,  como narrativa, lo que va por atrás, por el costado, más que el panfleto directo.

Nico se miente todo el tiempo a sí mismo…

Julia: Sí, totalmente. Por eso por primera vez tengo ganas de trabajar con algo de las tensiones raciales, que es el gran tema en USA, con mucha hipocresía.

 

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