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Entrevista: Matías Lira «Este tipo de proyectos saca a la luz cosas que nos afectan como sociedad».

Tiempo de lectura: 6 minutos

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«El Bosque de Karadima» (Chile, 2015) es el segundo largometraje del realizador Matías Lira, en el que se mete de lleno con el abuso de poder y sexual que en la Iglesia que da nombre al título se cometieron durante muchos años.

Una cuidada producción, que también tuvo su versión para TV como miniserie, protagonizada por Benjamín Vicuña y Luis Gnecco que finalmente llega a los cines argentinos y que por la oportunidad EspectadorWeb tuvo la oportunidad de dialogar con el director para conocer más detalles del filme.

¿Por qué decidiste en tu segundo largometraje contar la historia de Karadima y lo que detrás de las puertas sucedía?

Yo había escuchado que algo pasaba en esa Iglesia, yo conocía la iglesia del bosque, que se llama así porque está en una calle que se llama así en la comuna de Providencia, soy católico, criado en un colegio religioso, pero para serte sincero era difícil hacer algo con esto porque iba mucha gente, muchos sacerdotes salieron de allí, habían sido captados allí, que era raro que esté pasando algo. Fue tan grande mi impresión cuando salió un programa de televisión, con varias víctimas hablando qué estaba pasando allí que al día siguiente me puse a desarrollar el guión de la película. Fue muy shockeante para mí y me puse a investigar rápidamente. A mí siempre me interesó lo que son los abusos de poder, es un tema que siempre circula en mis trabajos, cuando he hecho teatro o ahora en cine, por eso esta película es más que abuso sexual, es sobre el abuso de poder y me parecía que podía aportar mucho a la sociedad, y por eso me lancé con todo, me entrevisté con víctimas, al principio empezó el juicio, que no llegó a nada porque los casos fueron prescriptos, el caso eclesiástico sí lo condenó y cuando ocurre eso sí tengo más apoyo porque la gente se da cuenta que es un caso real y la película toma más forma. Esta no es una película contra la Iglesia, porque yo conozco su trabajo de verdad, esas parroquias donde adelante se hace la misa, pero atrás se da comida a la gente, pañales a los niños y a los adultos, por eso recibí tanto apoyo de cierto brazo de la Iglesia que quería que esto salga a la luz pública.

¿Cómo fue el proceso de investigación y de campo previo a la realización del guión?

El proceso de investigación fue bastante rudo porque levantamos información en diferentes áreas. La primera fue entrevistas con las víctimas, pero también era para mi importante conocer gente que apoyaba al padre, para entender también cómo opera la cabeza de un abusador, porque el operaba en un círculo reducido y después ayudaba a mucha gente, porque para mí era importante ver cómo actuaba esta persona y ver cómo la gente lo apoyaba por su trabajo y era importante también entenderlo para comprender mejor cómo era el abusador. Después investigamos los expedientes de la justicia, nos encontramos con los relatos de muchas más víctimas, y muchas situaciones sospechosas, también vimos el material escrito, material periodístico, nos apoyamos mucho en él porque entregaban mucha información y mucho detalle, lo que te podría decir es que causo revuelo en la opinión pública fue el programa que desató todo. Luego tuvimos una etapa de trabajo de campo para locaciones, vimos más de 50 lugares que nos dijeron que no, hasta que una facción de la Iglesia nos ayudó porque entendía que hablaba de una parte y no de toda.

¿Cuántas versiones tuvo el guión?

El guion de la película tuvo unas 12 versiones que tuve que complementarlo porque esto luego fue una serie de televisión de tres capítulos y hubo que extenderlo, fueron entonces unas 20 versiones del guión, un trabajo impecable de Elisa Eliash, Álvaro Díaz y Alicia Sherson.

¿Vicuña y Gnecco fueron las primeras opciones para los protagónicos?

La verdad que sí, tanto como Benjamín y Luis fueron las primeras opciones siempre, en esta industria uno parte de un pequeño teaser para buscar financiación y en él estaba Luis, ellos además de tremendos actores son personas comprometidas, y ellos participaron de la investigación y siempre estuvieron en la primera línea.

¿Por qué crees que en el último tiempo varios filmes vienen trabajando sobre la denuncia de abusos de menores por parte de la Iglesia? ¿La sociedad chilena no estaba preparada antes para este tipo de filmes?

Yo creo que el abuso está mucho más cerca de lo que la gente cree, en esta circunstancia es en una Iglesia, pero yo te podría decir que una de cada tres personas ha sido víctima de abuso, no sexual, psicológica, de cualquier índole, yo creo que es un tema que hay que sacar y lo que molesta aquí es que la Iglesia es un caldo de cultivo para esto porque tiene muchas facilidades para acceder a los jóvenes y a los niños, piensa en chicos confesándose a muy temprana edad, buscando guía espiritual, están tremendamente expuestos si la contraparte es un líder negativo, entonces esa combinación de abuso más un lugar si hay un líder negativo proclive al abuso yo creo que es lo que genera este tipo de filmes, porque en otros lugares se dan abusos, escuelas o lugares deportivos, pero la Iglesia se dá más, y en Chile donde somos tantos los católicos se ha dado más.

Junto con “El Club” y “La pasión de Michelangelo” tu película se inscribe en un corpus que denuncia la complicidad y el abuso del poder eclesiástico en la sociedad, ¿sirven para modificar el estado de las cosas?

Sinceramente yo no lo sé, pero sí sirve para la familia, para detectar cómo opera el abuso, mucha gente con mi película, y por eso estoy feliz que haya quedado sólo para 14, fuimos estratégicos por las imágenes, porque hay muchas familias que me han dicho a mí que entendieron cómo funciona un abusador. Muchas víctimas lo bloquean y luego de tener un hijo o la muerte de alguien cercano, hace catarsis y eso surge, y es muy tarde ya para denunciar, estos tipos de proyectos sacan a la luz cosas que nos afectan como sociedad. En este punto aporta el filme para que se tomen cartas en el asunto.

¿Cuánto tiempo duró el rodaje?

Aproximadamente ocho meses, no pudimos hacerlo de corrido porque me paraban las locaciones, tuve varios problemas, y por eso grabé en cuatro etapas, uno de los más duros a los que estuve expuesto y en el medio tuve una hija. Al final del rodaje no tenía las imágenes de la Iglesia y las tuve que hacer en 48 horas que era el tiempo que tenía autorizado.

¿Qué fue lo más complicado de filmar?

La parte técnica, las locaciones, para que todo fuera relativamente realista, teníamos poco tiempo, escenas con muchos extras, y en lo profundo, fue complicado filmar los abusos, los de más joven y los de más grande, había que generar cierta confianza en los actores para que lo hagan.

Hay una cuidada reconstrucción de época, ¿fue difícil lograrla?

Fue muy complejo, ahí estuvo el director de arte Sebastián Muñoz, tremendo realizador que realmente pudo captar las atmosferas, los ambientes, que para mí eran importantes, y eso con las épocas, porque como la película va y viene en el tiempo, se logró para que la gente no se perdiera, es un gran trabajo y muy profundo, porque en las escenas hay elementos que definen a los personajes de manera muy potente, fue muy difícil constituir esta película desde el diseño escenográfico.

¿Qué repercusión tuvo el filme en Chile?

Desde el primer día la Iglesia, más allá de la cúpula, envió el día del estreno una circular a todas las Iglesias indicando que estaba completamente prohibido referirse al filme de cualquier manera. Obviamente eso genera más publicidad, es una movida estratégica muy buena, no así muchos que no las vieron y escribieron columnas en contra y a favor. Lo más interesante es que la Iglesia tiene un protocolo sobre el abuso, indicando una posición, que dos meses del estreno fue modificado, y que determina cómo deben operar ante un caso así, fue muy bueno lo que generamos también con las familias sobre el tema y el impacto que tuvo.

Sé que la película circuló en colegios, escuelas y lugares de distribución y exhibición alternativa, ¿cómo fue esa experiencia?

La experiencia fue emocionante, yo fui hasta mi colegio católico, y todo te cierra, porque es un proyecto nada sensacionalista, es generador de diálogo, porque la base del abuso es la falta de comunicación, una de las víctimas me indicó que no tenía con quien compartirlo, crear núcleos de protección evitan el abuso y generar estos diálogos son interesantes.

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?

Estoy con una película y una serie de televisión pero no puedo adelantar nada, sí que no tiene que ver con cosas históricas, por lo que estoy muy entusiasmado.

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