«Herbaria»: La importancia de la preservación

“Desde el año 1750 alrededor de 500 especies de plantas han desaparecido del planeta. Esta cantidad es más del doble que la suma de aves, mamíferos y anfibios extintos”. Con esa leyenda empieza la nueva película de Leandro Listorti (La película infinita) que nos sitúa casi como si fuese un documental de botánica, con hermosos registros fotográficos y algo de contexto histórico. Pero a medida que la película se sucede, los datos se conectan con otro tema y allí emerge el corazón de la película. Cuando se empieza a preguntar por algo más que las especies botánicas: ¿por qué conservar? Las especies de de plantas desaparecen pero también, por ejemplo, entre el 80% y el 90% del cine mudo.

Leandro Listorti, que además de director está a cargo de la Conservación y Restauración en el Museo del Cine, establece esta relación desde la conexión de dos nombres que comparten algo más que sangre y apellido: uno, un importante botánico argentino, el otro un coleccionista enorme de proyectores del mundo (de allí el nombre que se le da al Museo del Cine en Buenos Aires). Sin embargo no apuesta a lo didáctico, a dar una clase sobre conservación. Listorti ofrece poesía visual y reflexiones (alguna de la mano de Narcisa Hirsch queda impregnada) alrededor del delicado oficio de la preservación.

Visualmente hipnótico, capaz de transmitir hasta las texturas, y con una narración cautivante y enigmática que va de menos a más, Herbaria se revela no sólo como un retrato de dos mundos a simple vista distintos pero que a la hora de la importancia y la conservación son muy parecidos, sino que alza la voz por un pedido que se viene haciendo y todavía no es: el de una Cinemateca argentina. Si no se apuesta a la conservación, el único camino que queda es el de la destrucción. Todo es efímero por naturaleza.

La importancia de la biodiversidad, de observar para aprender. Herbaria está construida de manera precisa y sensible, a través de un cuidado trabajo con las imágenes y resulta un documental original e imprescindible para reflexionar sobre las necesidades de aprender a conservar nuestras historias.

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