«M3gan»: En proceso de aprendizaje

«Ten cuidado; pues no conozco el miedo y soy, por lo tanto, poderoso.»
Frankenstein – Mary Shelley

La nueva película de terror producida por Blumhouse, dirigida por Gerard Johnstone (Housebound) y escrita por Akela Cooper (Malignant) de una historia de James Wan, moderniza el mito Frankenstein. Aquí, el humano crea un robot que de a poco cobra conciencia propia y se convierte en una amenaza.

M3gan, que está más cerca de la ciencia ficción que del terror, desde el vamos nos sitúa en el tono adecuado. Un comercial con una canción alegre y divertida nos habla sobre la mortalidad de nuestras mascotas y por lo tanto nos recomienda su nuevo producto, un muñeco que requiere constantes cuidados y atención pero nunca se va a morir. En esta cuestión del tono, es de más rápida y efectiva compresión que lo que fue Malignant, por ejemplo, que descolocó porque una como espectadora no tenía idea de lo que iba a ver. No obstante, por su cruce con el sci-fi dialoga también con El hombre invisible, aunque allí se tomaba más en serio una temática importante como lo es la violencia de género.

Gemma (Alison Williams, quien desde su Marnie en la serie Girls viene haciendo una interesante carrera en el cine de género con Get Out y The perfection) es una experta en robótica y una de las personas que están detrás de este negocio pero también quien, a escondidas de su jefe, se encuentra en desarrollo de algo superior: un robot/muñeca que podría ser la compañera ideal, con reacciones propias y espontáneas. Las cosas no salen bien y queda un poco archivada hasta que su sobrina, una niña que va jugando con el muñeco del comercial en el asiento trasero del auto de sus padres, pronto los pierde en un accidente del cual es la única sobreviviente. Esto las reúne y Gemma, una mujer independiente y dedicada por completo a su trabajo, se encuentra ocupando el inesperado rol de tutora con una niña a la que mucho no conoce y quien encima transita el peor de los duelos.

Cady (Violet McGraw, que supo destacarse en la serie de Mike Flanagan, The haunting of Hill House) es la nena que empieza a acumular rabia y frustración por lo que de repente le toca vivir. Cuando Gemma la observa jugar y divertirse con un viejo prototipo de creación suya al que llama Bruce, se le ocurre retomar el ansiado proyecto con algo más preciso en mente: M3gan puede ser la compañía ideal para una niña que se siente sola y desamparada. Y cuando tras un intenso trabajo logra ponerlas en relación, no hace más que confirmarlo.

Los problemas empiezan a intuirse desde el vamos. Por un lado con la propia Cady: ella por fin parece abrirse y comportarse pero casi todo lo aprende de M3gan y así Gemma puede encontrar tiempo para sus cosas en lugar de criarla al mismo tiempo que parece un desentendimiento; Cady de repente encuentra una amiga, una hermana y una madre en una misma criatura (de inteligencia artificial). Por el otro, y el más obvio, las reacciones espontáneas que M3gan está preparada para dar parecen cada vez más independientes, como si fuese creando su propia conciencia. A todo esto se le suma el hecho de que Gemma las necesita a las dos para su prometedora campaña de marketing con la cual presiona a la vulnerable Cady.

M3gan es un robot pero es también una niña. Juega, baila, canta, es caprichosa y ella también está en un proceso de aprendizaje, o algo parecido. A la larga, es un prototipo inmaduro. La película incluso está dedicada a un público amplio de edad, por lo que además de su tono juguetón se erradicó bastante el gore y la violencia, algo que sin dudas le hubiese sumado puntos. Si bien en algunas escenas dan ganas de que M3gan se permita ir más lejos, funciona como entretenimiento para variadas edades y sorprende por su humor constante. En cuanto al terror, es más bien ligera aunque tiene escenas logradas que demuestran un amor y conocimiento por el género y a su vez se percibe llena de influencias.

Es de esperar entonces que en su afán por querer proteger a Cady, M3gan se comporte de modos no planeados por su creadora y el caos va creciendo hasta la necesaria batalla final. En el medio, alguna promesa de una escena masiva queda a medio camino pero a la larga tiene sentido: el corazón de la película está en este trío de personajes femeninos que necesitaban aprender a entenderse y convivir entre ellas. Hasta darse cuenta, claro, de que dejar niñxs en manos de la tecnología no puede resultar en algo positivo.

Entre el carácter de su villana que también podría ser una especie de Terminator en el cuerpo de una Barbie con anabólicos, y el éxito que está logrando en cartelera a nivel mundial y viral, M3gan abre las puertas de una franquicia que promete. Lo hace desde la autoconciencia y sin dejar de divertirse, sumado a un logrado uso del CGI. La película resulta entonces en una gran opción para pasar un buen rato dentro de una sala de cine acondicionada durante este verano.

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