«Por un tiempo»: la paternidad como construcción

Tiempo de lectura: 3 minutos

Y llegó a salas la ópera prima del reconocido actor, Gustavo Garzón. Para llevar adelante este proyecto del que es responsable del guión, armó su equipo con una figura de prestigio como es Ana Katz (directora, pero también aquí actriz) y un protagonista en ascenso, Esteban Lamothe, a quien recuerdan por «El estudiante» de Santiago Mitre. «Por un tiempo» es un debut auspicioso para Garzón, un relato sentido (aunque contenido), que describe el proceso que hace un hombre para asumir su paternidad. Una construcción que nace en el afuera (el descubrir que es padre, desde lo biológico), pero que debe internalizar.

Leandro (Lamothe), es un arquitecto de unos treinta años, acomodado, y casado con Silvina (Katz). Están esperando un hijo. Su vida, es, casi ideal. En la etapa de la pareja que están, todo está bien, cierra y sus rutinas marcan mucha felicidad y confort. Pero cierto día, él recibe la noticia de que hace 11 años, una breve ex pareja suya dio a luz a una niña, llamada Lucero (Mora Arenillas) y que esa mujer, está muy enferma y no puede hacerse cargo de su hija.
Si bien la primera reacción de Leandro es negarse (incluso se hace un ADN), al final la contundencia de los hechos lo lleva a aceptar la idea y recibir en su casa, «por un tiempo», a Lucero.  Ni el ni ella, en apariencia, están bien con esa situación. Mucho más, cuando el estado gravitoso de Silvina torne la convivencia difícil y algunos temas de lo doméstico (y lo emocional, sin dudas) hagan ruido entre los dos, o tres.

La historia está bien planteada, hay en ella una progresión natural estupendamente gráfica y el trío protagónico la lleva adelante con oficio. Se perciben muchos temas transversales a partir de la aparición de Lucero en la vida de Leandro, no sólo de tipo parental sino también laboral y de pareja. Lo que funcionaba perfecto, comienza a mostrarse como, falible. Y es ahí donde Garzón se luce. Muestra con simpleza la resolución de lo cotidiano y también prepara espacios para reflexionar sobre los tiempos que ciertas nociones tienen, antes de introyectarse.

Quizás es observable que en algunas cuestiones, (por ejemplo, la personalidad de la preadolescente), hubiese sido esperable mayor profundidad para conocerla. En el recorte presentado sabemos poco de ella y quizás mayor despliegue nos hubiese orientado como espectador. La trama es lógica y sí, quizás un poco de distención hubiese servido para no volverla tan solemne de a ratos. Hay un encuadre muy prolijo y formal que le quita un poco de ritmo a la historia, también.

«Por un tiempo» es una película honesta, directa y simple. Un auspicioso debut para un actor a quien el sentarse detrás de la silla, no le queda mal.

No votes yet.
Please wait...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Follow by Email
Facebook
Twitter