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“American Hustle” (Escándalo Americano): de cómo los 70s nos cambiaron la forma de hacer cine

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La última y muy esperada de David O Russel (Silver Linning Playbook, The Figther, entre otros) llega para conectarnos con lo más lindo del cine de los 70s. Si bien los recursos recuerdan mucho a los primeros años de Martin Scorsese con los múltiples narradores en off y el uso de la cámara en travellings, barridos y primeros planos sugerentes, el film de a poco va adquiriendo su propia personalidad.

Esta es la historia de Irving (Christian Bale), quien se juró a sí mismo nunca ser como su padre y estar aguantando no llegar a fin de mes y que todos los proveedores lo volvieran loco. Es un hombre dispuesto a hacer su propia suerte y esto lo lleva a ser un estafador. Encuentra a su alma gemela en Edith (Amy Adams) pero el problemita es que su mujer es una bomba de tiempo y la policía lo presiona para que ayude a poner tras las barras a otros como él.

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El elenco es de los más sólidos que vi en mucho tiempo. Lawrence está monumental como esta mujer excesiva y hueca que vive en la misma casa que Bale, Renner como ese chico de barrio (Ghetto italiano, por lo cual cada vez pensamos más en Martin mientras la vemos), Cooper como el policía cocainómano y hambriento de laureles pero todos los aplausos van hacia Adams como esa inteligente y calculadora mujer, siempre a la par de la mente más aguda pero con el corazón en la mano. Brillante, realmente.

Cada vez que la veo siempre me parece que está haciendo lo mejor de su carrera (OK, en el caso de El Hombre de Acero, no) y no deja de sorprenderme que pueda superarse tanto a sí misma.

Tengo que hace una mención aparte para el excelente vestuario y para la selección de la música. Amén de la (poca) composición original, los temas elegidos para recrear la época son de lo mejor que se puede pedir. Hasta cuando el resto de la historia parece reptar un poco hacia la conclusión que se ve desde el inicio, te lo hace pasar mucho mejor.

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Sí, tiene lo mejor del cine de los 70s, pero también todos los vicios: es lenta, hace mucho hincapié en lo visual y en mostrar esplendor y por ahí eso termina agotando al espectador. Ideal para los fans de las películas de gangsters.

Anexo de crítica por Jessica Johanna

“Algunas de estas cosas sí sucedieron”,  es lo primero que nos dice David O. Russell en su nueva película, con la que vuelve a ocupar las cuatro categorías principales de los Premios de la Academia. Y es que tanto como al director como a sus protagonistas, los pesos pesados de Hollywood parecen quererlos mucho por lo que American Hustle viene arrasando en las entregas de premios. El director toma ciertos hechos reales para incluirlos a su historia de ficción, una película ligera de poco más de dos horas de duración.

En este caso, la historia es de estafadores. Gente que dicen ser una persona pero son otras, hasta el punto de a veces vivir una vida que no es real. Eso le pasa principalmente a su protagonista femenina, una Amy Adams bellísima y más elegante que nunca. Intenta sobrevivir, aunque las chances sean malas, bajo una coraza que la convierte en otra persona. El tema de las apariencias, las falsas apariencias, es clave en la película, que, a lo contrario, se la percibe auténtica y honesta.

American Hustle es más que una película de estafas, es una película de personajes, y entonces, de relaciones.

Está ella, la mujer que intenta sobrevivir aparentando ser alguien más; el hombre de varios negocios que convive con una mujer inestable y su hijo; la mujer impredecible obsesionada con el perfume de un esmalte de uñas y que no puede evitar quemar cosas en su casa cada dos por tres; el policía apasionado que dice todo el tiempo querer hacer lo correcto pero en realidad parece buscar el reconocimiento; el buen hombre y confiado que tiene una enorme familia con las puertas abiertas y siempre dispuesto a ayudar.

Sin duda sus actores, entre las que vemos rostros familiares del cine de Russell, la mencionada Amy, Christian Bale, Bradley Cooper, Jennifer Lawrence y hasta una memorable participación de DeNiro, son los que hacen que esta película sea tan grande. Porque es cierto que el film no es demasiado novedoso pero eso no lo hace malo, todo lo contrario, Russell sabe posicionar cámaras, dejarlos ser a los actores y además musicalizar las escenas hasta el punto de ponerte la piel de gallina. La banda sonora de la película sin duda es un punto muy fuerte del film.

Ambientada en los 70s, con mucho cuidado en la construcción sobretodo de la imagen de los personajes, vestuarios, maquillaje y peinado, el film es un desfile de secuencias algunas más ricas que otra a nivel narrativo pero siempre impecable desde lo técnico.

Quizás el film no llegue a la altura de otras películas con los mismos reconocimientos pero es injusto decir que no se lo merece, es un film que se siente que tiene corazón y no se percibe en lo absoluto pretensioso. Una apuesta agradable, quizás no tan divertida como la comedia que nos están queriendo vender, pero que sin duda nos dejará con una sonrisa en el rostro, y esa sensación es lo mejor que le podemos pedir.

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