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«Branco sai, preto pica» (El blanco afuera, el negro adentro): miembros amputados

Tiempo de lectura: 2 minutos

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¿Documental o ficción? ¿Realidad o realismo mágico? El Blanco afuera, el negro adentro de Adirley Queyros plantea una mirada actual el Brasil basada en su pasado y también con una visión proveniente del futuro. Los juegos son temporales y argumentales. ¿El espectador podrá seguirlos?

En los años ’80 Brasil sufrió la peor represión policial hacia las poblaciones más carenciadas, como una decisión política, como una iniciativa de la Fuerza, fuertes redadas se llevaban a cabo en los barrios arrasando (in)discriminadamente, la consigna de las Fuerzas de esa época es la que da título a este film.

Pero no hablamos de un film que reconstruye el pasado, su visión es en la actualidad, dos personajes, pertenecientes a la juventud de esa época, que concurrían a los bailes que se hacían en los barrios pobres y fueron víctimas de la represión. Uno de ellos terminó en silla de ruedas por una herida de bala, al otro le fue amputada una pierna cuando fue aplastado por la Policía montada.

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Hoy en día, ambos recuerdan esa época, uno de ellos “trabaja” en una radio clandestina, y analizan su presente marcado a perpetuidad por aquellos hechos… pero cada uno por su lado, no hay conexión cercana aparente en ellos.

A esta altura pareciera que hablamos de un documental, pero tal parece que no, un personaje proveniente del futuro para analizar el presente que mira al pasado, confirma que se trata de una ficción, pero con mucho de realidad.

Queyros renuncia al relato tradicional e inmiscuye al espectador en los vericuetos de una no historia. Los personajes, que no son sólo ellos, sino que ellos dos son los que tienen ese punto en común, viven su día a día, están, hacen su vida y nos lo muestran a nosotros.

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Hay una idea plasmada de paralelismo entre esos miembros amputados o inutilizados, pero que aún están o se sienten, con las personas que forman este film. Quizás ellos también son esos miembros para el Brasil.

Adirley Queyros plantea una mirada descarnada de la sociedad, con resonancias políticas, pero tampoco realiza un film declamatorio ni de ideologías muy claras; y a su vez crea una coraza alrededor de su film difícil de penetrar.

El blanco afuera, el negro adentro no es un film sencillo y tiende a la confusión, tampoco hablamos de un film preciosista ni de hallazgos estéticos. Sus riesgos son varios, y puede causar más confusiones que certezas. Ideas más claras y precisas hubiesen ayudado a un mejor resultado.

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