«Cars 2»: el mundo en cuatro ruedas

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La verdad es que preferí dejar unos días antes de escribir sobre «Cars 2». Sabía que mis colegas no compartían la dirección que Pixar le había dado a la historia y repasando sus opiniones, me costó decidir bando. En general, veo mucho cine infantil porque tengo una hija de cinco años, así que estoy entrenado en ver historias animadas y dibujos animados (varias veces) por lo que siempre observo su reacción antes de decidir sobre los valores de un film. En este caso, me tomó un rato explicarle la subtrama de espionaje que atraviesa la secuela de Cars, de lado a lado. Siento que Pixar jugó fuerte con el público adulto para sostener la franquicia y les hizo un guiño excesivo a la hora de construir el guión: esto es James «Cars», un film de aventuras que roza el thriller por momentos (!!! sí!!) y que despega de su idea original para transformarse en otra cosa. Ni buena ni mala. Simplemente es una propuesta distinta.

Tiene sofisticación visual, técnica y temática , elementos que llevados a su máxima expresión, le hacen perder el espíritu de la original. La idea del equipo de animadores de la empresa fue la de ofrecer un entretenimiento más completo argumentalmente, buscando impactar en varias capas de audiencia a la vez.  Esta vez, los autos no son seres simpáticos unidimensionales que viven aislados del resto del mundo. Estos vehículos viven una vida intensa y rica, en un universo muy particular en el que se mueven al igual que los humanos. Y ya no es una característica simpática, estos autos tienen conductas complejas y transitan un mundo moderno hecho a su medida. Beben en bares, saben karate, nadan, manejan armas… En «Cars 2», todo es posible.

 

Para empezar, hay dos historias que se complementan a lo largo del film. Por un lado, una tradicional de competencia en la que Rayo McQueen debe participar en tres carreras en distintas partes del mundo para ratificar que es el auto más veloz en el Gran Prix Mundial. Tres carreras en ciudades populares recreadas digitalmente con maestría.  Hasta ahí, todo normal. La segunda, es la controversial. Una trama al estilo Bond donde una pareja de espías de cuatro ruedas deberá luchar contra un grupo que prepara un atentado para sabotear la presentación de un nuevo combustible ecológico. El héroe en esta oportunidad es la Grúa Mater, quien lleva los mejores diálogos y expresiones para convertirse en el favorito del público. Su protagonico sorprende y de a ratos opaca hasta al mejor McQueen de la primera parte. Nuestra oxidada amiga colaborará con el equipo de espionaje para resolver ese conflicto y volverse un Sherlock Holmes muy bizarro.

 

Es divertido que los autos viejos (restos desechables de una industria que los ubica fuera del sistema) sean los malos de la cinta, el mensaje subliminal es bastante fuerte (adaptate o no sobrevivirás a los cambios) y la trama, debemos advertir, no escatima en escenas violentas al por mayor. Hay combates con armas pesadas, lucha cuerpo a cuerpo (??), tomas de tortura… Digamos que esto es Cars reloaded a mil revolutions, sin dudas.

La dirección de John Lasseter es convencional desde el relato pero potente y colorida desde la imagen. Hay miles de horas de animación detrás de este producto y es justo reconocerlas, los escenarios tienen un nivel de detalle sorprendente y el film se deja ver. El problema es que a pesar del enorme esfuerzo puesto en direccionar la saga hacia otra dirección, el resultado es un poco desparejo. Hay muchos autos, demasiada acción y fotogramas poblados de imágenes que queremos descubrir, por lo que el producto final tiene cierto nivel de caos que desorganiza la aprehensión de la historia. Pasan muchas cosas todo el tiempo a mucha velocidad y cuando aún estamos entendiendo la trama, el final llega.

Es saludable que Pixar haya buscado hacer algo distinto con una película en la que invirtió mucho dinero. Pero eso no garantiza resultados. En este caso en particular, haber salido de Radiador Springs y ganar el mundo fue un desafío demasiado ambicioso para los productores aunque estamos seguros que la tercera parte tendrá el equilibrio que a esta le faltó. Aprobada solo si son adultos. Si van con niños menores de siete, es probable que la historia los agote y comiencen una guerra de pochoclo sobre la segunda parte de la película, llevar cascos!

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