«Cetáceos»: el poder del autodescubrimiento

Tiempo de lectura: 3 minutos

Escrita y dirigida por Florencia Percia, Cetáceos es su ópera prima, una película chiquita sobre una mujer que empieza a abrirse a las múltiples posibilidades que le brinda la vida. Elisa Carricajo es Clara, una joven que acaba de mudarse con su pareja, Alejandro (Rafael Spregelburd).

No creo que pueda haber situación más movilizante y estresando que una mudanza, no obstante, Clara permanece siempre tranquila. Llegan a ese departamento lleno de cajas y cosas por ordenar, y él tiene que irse a Italia por trabajo, por lo que le queda a ella la tarea de armar su hogar. No obstante, si bien dice que sí a todo lo que él le pide desde un principio, cuando él se va decide depositar esos síes en otro lado.

Clara trabaja como docente y además está esperando una beca importante que podría llegarle en estos días. Sin embargo, al quedarse sola empieza a enfocarse en otras aristas suyas, como que quizás quiere ponerse a escribir de una buena vez esa novela. Y así, va dejando un poco de lado todas esas otras cosas que tenía planeadas y aseguradas. Y se permite ir un poco a la deriva, tal vez porque sin darse cuenta se sentía un poco estancada.

La invitación de una nueva vecina a un bar, ir a cenar con un extranjero al que conoció allí, clases de Tai Chi, comprar productos orgánicos que ni siquiera necesita, irse a un retiro espiritual. De repente comienza a decir que sí, o “bueno”. 

En el medio, se cuelan las llamadas o videoconferencias con su pareja (Spregelburd siempre interpretando a personajes insoportables) a quien le hace creer que todo va como habían planeado, que la casa comienza a ponerse en orden, que sus cosas también lo están. Le miente.

De a poco, en esta comedia ligera absurda, Clara comienza a encontrarse con un costado de sí que quizás no sabía que tenía, o que había dejado olvidado, y que está alejado de lo que todos esperaban de ella, sobre todo Alejandro, quien parecía todo el tiempo decidir por ella.

A partir de quedarse sola se aleja de rutinas para abrirse a lo improvisado, y así es como se va conociendo realmente. La interpretación que hace Elisa Carricajo de su personaje es sublime, natural, empática y totalmente adorable.

Chiquita, simpática, divertida y bien contada pero sin necesidad de apelar a la acción constante, “Cetáceos” resulta una notable y encantadora ópera prima sobre el autodescubrimiento, a veces a través de las situaciones menos pensadas. Si bien a simple vista podría parecer un personaje pasivo, en realidad es por medio de esa pasividad que decide actuar y finalmente se descubre Clara.

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