«Crazy Rich Asians» (Locamente millonarios) (review 2): la boda de mi mejor amigo

Tiempo de lectura: 5 minutos

Kevin Kwan es un escritor nacido y criado en Singapur que a los once años emigra a Estados Unidos cumpliendo el sueño de vivir en Nueva York. Amante tanto de Scott Fitzgerald como de Joan Didion, luego de una larga carrera como emprendedor de proyectos visuales, se lanza al mercado editorial en 2013 con su novela debut “Crazy Rich Asians” (“Locamente Millonarios”), iniciando de esta forma una más que exitosa trilogía, a las que siguieron las exitosas “China Rich Girlfriend” (“Novia china Rica”) y “Rich People Problems” (“Problemas de gente rica”).

Su pluma filosa describe con mucho humor y con fina ironía las desventuras de la clase alta de Singapur, mezclando de esta forma sus vivencias personales y las de su familia de origen, con la ficción. Y es justamente por eso que “LOCAMENTE MILLONARIOS” respira un aire sumamente genuino: Kwan sabe perfectamente de lo que habla, es la sociedad en la que él se ha criado y que hoy, desde su distancia geográfica, puede mirarla con otro cristal.

La historia que propone “LOCAMENTE MILLONARIOS” es más que simple: Nick Young está hace poco más de un año de novio con Rachel Chu, una profesora de matemática de la Universidad, inteligente y atractiva.

Ante el casamiento del mejor amigo de Nick en su Singapur natal, ellos deciden emprender el viaje para asistir a ese importante evento y será entonces, la posibilidad de que Rachel conozca a todo su entorno y Nick le presente a su familia. Lo que Rachel desconoce por completo es que su novio es uno de los solteros más codiciados porque justamente pertenece a una de las familias más escandalosamente ricas del país.

El guion que adapta este exitosísimo best-seller, está firmado por Peter Chiarelli (quien también hizo el guion de “Nada es lo que parece 2” y “La propuesta” con Sandra Bullock) y Adele Lim y apuesta abiertamente a jugar con todas las recetas ya probadas, a mantenerse en una segura zona de confort en donde la película no logra crecer más allá de sus esquemas.

Todo sabrán leer entre líneas que el argumentos plantea una vez más (y van…) la historia arquetípica de niño rico-chica pobre que es la base de cualquier telenovela de la hora de la siesta y que en este caso, no escapará a ninguno de los lugares comunes. Si bien en este caso no hay diferencias intelectuales.

Rachel es hija de madre soltera, con buenos valores pero sin el sustento económico ni el contacto social que tiene la familia de Nick, con lo cual desde el momento mismo de la presentación será rechazada por su futura suegra y por sus tías políticas porque no es la novia que se espera para él.

¿Suena conocido? Sin embargo, a favor de “LOCAMENTE MILLONARIOS” podemos decir que su director Jon M Chu, durante dos horas logra imprimir un ritmo que entretiene en todo momento y que como plus, nos regala los paisajes de la imponente Singapur –que visualmente nos quita la respiración y nos dan ganas de unas inmediatas vacaciones en esa ciudad-.

Nos hace participar de lujosas fiestas y espiar, en cierto modo, la vida de esos “nuevos ricos” que se mezclan con los verdaderamente millonarios y familias de alcurnia, logrando armar aún en su simpleza y su liviandad, una de las comedias visualmente más lujosas y con un despliegue de producción absolutamente abrumador, típico de las comedias de la época dorada de Hollywood.

También es atractiva la mezcla que se da entre una novela filmada de un modo que parece homenajear a las comedias de Doris Day –tan ingenuamente blancas como divertidas y fastuosas- con una historia secundaria –la de la amiga de Rachel que vive en Singapur con quien pactarán un reencuentro- que le permite un tono de comedia delirante al mejor estilo “Que pasó ayer?” y que es donde indudablemente gana fuerza y se despega de la receta arquetípica.

Los dos protagonistas tienen la química perfecta para crear el clima de romance con ese toque sumamente naïf y tan necesario más la dosis justa de erotismo apto para todo público.

Henry Golding (a quien vemos en otro estreno de la semana “Un pequeño favor”) y Constance Wu se lucen en el tono que sus papeles les proponen para sus personajes, como así también Michelle Yeoh (“El tigre y el dragón” “Kung-Fu Panda”) como la madre de Nick de inmediata enemistad con Rachel, sacando provecho para el lucimiento su costado malvado y Gemma Chan (de próxima aparición en “Capitana Marvel”) quien tiene a su cargo el rol de Astrid, prima de Nick, una modelo multimillonaria que se ha casado también con el hombre socialmente equivocado que es una de las historias secundarias del filme.

Pero sin dudas la familia de Peik, la amiga de Rachel, es la que más llamará la atención porque es en donde “LOCAMENTE MILLONARIOS” logra hacer reír con diálogos chispeantes, situaciones bordeando el delirio y sobre todo, con el retrato de una familia que no puede negar pertenecer a esa raza denominada “nuevos ricos” que exudan mal gusto, pésimos modales, delirios de grandeza y una estética tremendamente kitsch –con un tono digno del Miami de Ricardo Fort- pero que son, al mismo tiempo, profundamente queribles.

Allí se lucen Awkwafina (de “Ocean’s 8: las estafadoras”) como Peik, su hermano (mezcla de “freak” y nerd estilo asiático) y Ken Jeong (estrella de la saga “Qué paso ayer?”) como el pater familia.

Una nueva versión de clásica historia de la chica pobre convertida en princesa, en tono moderno y con un elenco asiático en su totalidad, con un infrecuente esfuerzo de producción, que se presenta como el camino exacto para ganar nuevos mercados (no casualmente algunos segmentos de la historia respiran un aroma a las producciones de Bollywood que convocan multitudes en la taquilla) y volver a las fuentes, a esas comedias blancas y familiares que fueron y siguen siendo una clásica fuente de entretenimiento en estado puro.

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