The-Killer

«Dip huet seung hung» (The Killer): Hermanos en armas

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No es ningún secreto que tengo debilidad por el cine oriental. Una filmografía que amo. Siempre amé BAFICI porque me permitía ver directores de esa geografía que comercialmente no tenían llegada a nuestras tierras, y no es lo mismo ver ciertos trabajos en sala, que en DVD (o BR en estos días).

Recuerdo esperar ansioso los contados estrenos que llegan a Argentina, mucho tiempo después de su presentación global (incluso, más que los europeos, que a veces tardan hasta 3 años en arribar), y el primer director que generó esa pasión en mí, fue justamente John Woo. Ustedes dirán… Es el más occidental de los orientales… (en América hizo «Face off» y «Mission Impossible 2» y fue el precursor de un camino que muchos hacen ahora para desarrollar su veta industrial)… Pero no.

Si bien hace un tiempo que está instalado en Hollywood haciendo cine de acción de desparejo nivel, lo cierto es que todo eso se generó a partir de una película que, si les gusta este tipo de género, deben ver. No hay manera de que la dejen pasar. La ví en VHS la primera vez, allá por 1991 y creo que me la robé del videoclub ya que no quería devolverla.

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La tengo presente por eso! Woo nació en China, se crió en Hong Kong y cuando llegó el año 1989, tenía prestigio y nombre en la industria de su país (su primer largo es del 74), se había rodeado de actores en los que confiaba plenamente (Yu-Fat Chow, Leslie Cheung, Lung-Ti, entre los más taquilleros en ese entonces) y venía produciendo cintas frenéticas, violentas y plagadas de emociones.

Si, quizás lo distintivo de su cine era que, más allá de las coreografías y toneladas de balas que sus películas regalaban, siempre había una historia detrás, a veces simple, pero efectiva y empática para el espectador. «The Killer» («Dip huet seung hung» o «Masacre de dos hombres») es una pequeña obra maestra. Su argumento no es muy sofisticado, pero tiene lo suyo: Ah Jong (Chow) es un hitmen de prestigio. Un gran asesino que en uno de sus últimos trabajos (quiere retirarse), accidentalmente dispara (en realidad, su arma produce un fogonazo) cerca de una cantante llamada Jenny (Sally Yeh) en un club nocturno, afectando su visión.

De hecho, ella es herida por la pólvora y sus ojos sólo distinguen sombras luego de la balacera, lo cual lleva a Jong a sentir que debe hacerse cargo de su cuidado, dado que él fue el responsable el daño. Jenny es una dulce, lo cual contrasta bastante con la personalidad del asesino a sueldo y naturalmente entre ellos se dará un romance particular pero previsible. Para recuperar su visión, necesita una operación costosa, lo cual hará que él acepte un último trabajo para pagar la intervención… Mientras esto sucede, la policía lo busca con desesperación.

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Comandados por el detective Li-Ying (Danny Lee), están tras la pista del criminal para ponerle fin a su carrera delictiva. En un incidente donde se lo embosca al killer, un niño es herido accidentalmente y Jong, en medio de una persecución inolvidable, lleva al chico a ser atendido al hospital, poniendo en riesgo su propia vida. Un asesino, con gran corazón y sentido de la responsabilidad. Li queda afectado con esto y empieza a respetar los códigos de este hombre, a pesar de seguir firme en su tarea de dar con su paradero y ponerlo tras las rejas.

Pero claro, la mafia traiciona a Jong y todo se pone mal, muy mal. Estos dos hombres serán marcados por el destino para enfrentar una tarea titánica, combatir contra un ejército de tríadas que irán por ellos, sin pausa y sin freno. Hace unos días ví el trailer, preparando la nota, y quise volver a verla inmediatamente. Hay una escena en particular (el final, en una iglesia pequeña), que debe ser de las más bellas en la historia del cine de acción.

Es poesía pura. Woo logra en «The killer» fusionar el clásico cine de género y enaltecer el respeto por los códigos dentro de ese particular submundo. La película es una topadora. No se si la tienen en mente, o alguien se las recomendó, pero es un viaje que no deben dejar de hacer.

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