«Fair game»: las guerras de Irak siempre dan tela para cortar

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Cuando miraba en cartelera que se estrenaba «Fair Game», pensaba que era un momento interesante para que eso suceda, teniendo en cuenta que los medios están a pleno enfocados en analizar las políticas antiterroristas de los Estados Unidos, merced a la supuesta muerte de Osama Bin Laden. Los cineastas norteamericanos vienen reflexionando bastante sobre las razones políticas de las invasiones a Irak, en particular se me viene a la cabeza la última película de Peter Greengrass llegada a la Argentina hace un tiempo, «Green Zone» (La ciudad de las tormentas), la cual es bastante gráfica en relación al tema sobre el que gira «Fair game»: ¿había armas nucleares en Irak que amenazaran la seguridad de los Estados Unidos? Las dos son films que se complementan y permiten, para quienes no siguen los vaivenes políticos de la visión norteamericana sobre Medio Oriente, en particular con Irak, que es el caso más fuerte de invasión para apropiarse de los recursos económicos de una nación débil. En esta ocasión, como en la nombrada anteriormente, hay material documentado y real de estas conspiraciones que merece ser visto, si el tema te interesa…

«Poder que mata» es un thriller político basado en la vida real de un matrimonio muy particular donde uno de sus miembros es agente de alto rango de la CIA y el otro, diplomático americano con amplia experiencia en la zona en cuestión. Valerie Plame (Naomi Watts) es una destacada funcionaria encargada del espionaje en Medio Oriente y su esposo, Joe Wilson (Sean Penn) ha transitado varios destinos como diplomático en diferentes misiones a lo largo de su carrera. El relato encuentra a la pareja en los meses previos a la gran declaración de guerra de 2003 contra Irak. Como la CIA sabe que Wilson conoce bastante bien el terreno que desean investigar, le piden a Plame que interceda para que su esposo vaya como espía a Nigeria a averiguar si en ese país se trafica a pedido de Saddam Hussein plutonio apto para preparar bombas nucleares. El diplomático acepta y al regresar de la misión, da su veredicto negativo. Ese, y otros elementos que va descubriendo Plame en su trabajo, la llevan a pensar que no hay real amenaza atómica sobre Estados Unidos. Que en realidad, es toda una causa armada, ya que Hussein no tiene los recursos humanos y materiales para lastimar a América.

Sin embargo, el presidente Bush piensa distinto. Conduce a su país a la guerra, basado en informes de inteligencia que dice tener entre los que se encuentra los supuestos de Joe Wilson, donde él confirma que Irak adquiría material para un programa nuclear. El marido de Plame reacciona con una nota en el New York Times, desmitiendo eso y clarificando la situación, y el gobierno responde también por los medios, revelando la identidad de Valerie, y atacando la credibilidad de los dichos de la pareja en relación a la causa. Eso resquebraja la relación matrimonial y abre una verdadera guerra de nervios donde las declaraciones cruzadas caracterizan un conflicto de gran impacto mediático.

«Fair game» tiene su guión armado con elementos de los libros que escribieron ambos miembros de la pareja («The Politics of truth» y el que da nombre al film) y su montaje es muy bueno. Hay mucho material de televisión, discursos políticos de diversos funcionarios, análisis de artículos de la época. La documentación es un punto de apoyo de la historia y si el tema te interesa, la película crece en su desarrollo a medida que la crisis avanza. Por el contrario, si te gustan los films de acción, o buscás una historia simple que no te llene de datos e información, esta no es tu película.

Watts y Penn hacen lo suyo bien y el film se deja ver. Es importante y saludable que haya cineastas que quieran revisar las acciones de la política exterior americana y lo hagan de esta manera, con buenas armas, relatos verídicos y miradas contradictorias que aporten a una visión más crítica de los hechos en cuestión.

Desde lo estrictamente fílmico, «Fair game» es correcta pero que no depara ni grandes emociones ni tampoco mucha sorpresa. Es casi un documental, en relación a la información que circula. De todas maneras, a mi me pareció que no es de las cintas que despierta grandes pasiones y si es de aquellas, que termina en los anaqueles olvidados de los videoclubes. Una pena, porque es bueno conocer como funciona la política exterior americana, desde adentro.

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