«Frankenweenie»: Burton, de vuelta en el sendero correcto?

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A Tim Burton, ya a esta altura, lo amás o idolatrás, o lo detestás. La calidad de sus últimos trabajos es despareja, pero el tipo tiene oficio para contar lo que moviliza y está ducho en escenario de oscuridad y tristeza crónica que atraviesan sus films. No todos pero…

Yo soy del equipo la más joven y no tuve la suerte de ver todo su material en sala, pero tengo una actitud de espera hacia él: siempre aguardo que haga algo mejor que lo que termino viendo. Estoy convencida de que me va a sorprender y que por esas cosas del destino, sus mejores films nacen de las figuras que se filtran de su mente al celuloide, imágenes que lo afectaron en su mundo interno y se despliegan y juegan a las escondidas en todas las profunidades de sus obras… Leí su biografía y sus influencias me atraen, es así.

Volviendo al punto, no me parece para nada mal siempre esperar más de él. Digamos.

Lo cierto es que en «Frankenweenie» conoceremos la historia de Víctor, un niño chico con pasiones fuertes como el cine y la ciencia. Es un erudito casi del tema. Hasta que cierto día su perro Sparky muere y el pibe va tiene la tarea de ver que hace con esas desapariciones… Para reconvertirlas en… bueno, ya se imaginarán!!

Lo primero que hay que decir es que la evocación que el cineasta hace de los grandes monstruos de la Universal, es fuerte.  Aquellos espectadores de años en butaca encontrarán muchas referencias a lo largo del film que los harán sonreir y reconocer elementos históricos de los grandes clásicos del género. En ese sentido, Burton sabe a que juega y lo hace bien. Elegir filmar en blanco y negro y con una paleta particularmente oscura encuadra bastante el tono melancólico y que predispone al espectador a conectarse con su lado sensible, despojado de los artilugios de la animación de estos días. Eso si debo reconocerselo, puede no gustarte su manera de presentar la historia o incluso, tener desniveles en su enfoque para narrarlas, pero de imágenes y climas, sabe mucho y se nota.

Pero además, en este caso, hay emoción en la identificación que genera con el público, dado que nuestro querido Víctor, por ejemplo, arranca la película mostrando una filmación casera con su perro y muñecos mostrando como respeta y reconoce el valor de las cintas de clase B en su propia cosmovisión.

Vuelven las voces de actores de la factoría Burton como Winona Ryder, Martín Landau, Christopher Lee… Y ninguno desentona.

Pero les soy sincera, no puedo dejar de ver a Víctor en pantalla y pensar en el propio Tim Burton a esa edad. Es autobiografía encubierta! Si bien en algún momento vacilé pensando en la posibilidad que “Frankenweenie” iba a abrir al director a otro universo, lo cierto es este film es absolutamente personal. Unico, que tiene su punto más alto en la cadena de homenajes que juega, más que en la historia en sí.

No puedo decir que la trama me defraudó, sí, que a la luz de todo lo que sucedía en pantalla, quedó en segundo plano. El universo creado para esta ocasión tiende a absorber al público, y entonces la emoción queda para quienes pueden despegarse del recuerdo de tantas tardes viendo ciencia ficción en los años 50 y predisponerse a recibir una historia simpática, un poco triste pero contada con solvencia.

Debe quedar claro que no es un gran exponente en comparación con sus grandes producciones, pero teniendo en cuenta sus últimos trabajos (en especial “Sombras tenebrosas”), es otra cosa. Hay un despliegue de recursos, emociones y evocaciones que hacen que “Frankenweenie” sea una delicia para el espectador adulto. Insisto, no hemos recuperado a Burton, pero está dando señales de vida, y eso, no tiene precio amigos…

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