«Godzilla: King of the Monsters» (review 1): es un monstruo grande y pisa fuerteeeee

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Cuando se estrenó "Godzilla" en 2014, el éxito comercial fue casi inmediato; de 160 millones de dólares de producción llegó a recaudar más de 500 alrededor del mundo.

Con lo cual, era imposible que un estudio importante como Warner no intentase aprovechar rápidamente la ocasión para dar inicio a una nueva zaga que homenajea y al mismo tiempo reedita y actualiza las aventuras que tienen al monstruo japonés, completamente icónico, como protagonista.

De hecho, la versión del 2014 ha sido el puntapié para que la compañía comenzase a crear un nuevo Universo Cinemático de Monstruos, llamado MonsterVerse… y la franquicia Godzilla ya se ha echado a rodar y el año próximo se espera el estreno de “Godzilla vs. Kong” en donde se seguirá multiplicando la presencia de estos míticos personajes en la pantalla grande (e incluso la pantalla gigante, dado que esta segunda entrega de esta nueva saga, se estrena también en la versión en IMAX).

“GODZILLA: EL REY DE LOS MONSTRUOS” tiene a Michael Dougherty detrás de la cámara.

Como suele pasar con estos súper tanques, sólo es necesario que el director asignado se preste a cocinar la receta preestablecida con el desempeño más correcto que le sea posible y sin demasiado aporte de su propia creatividad.

Es así como no hay ningún tipo de rastros de la personalidad del director: la propuesta del film se apoya fuertemente en la acción, los efectos especiales y el impacto que produzcan los monstruos en la pantalla, por lo tanto, la construcción de la puesta en escena que pueda hacer Dougherty sólo importa en tanto y en cuanto siga la fórmula que se espera para productos que tienen este prototipo y este estilo.

Un cine de aventuras, con aroma a los viejos Sábados de Súper Acción, encuentra su primer y principal desacierto en la estructura del guión –que escribe el propio Dougherty junto Zach Shields- donde se pretende en reiteradas ocasiones explicar lo inexplicable, a base de largos párrafos en donde los protagonistas intentan dar sobreabundantes razonamientos de lo que van a hacer o del próximo paso a seguir.

Es así como en la mayoría de las situaciones la palabra se antepone y le gana a la acción, y en el momento en que la acción se hace presente (que por cierto hay muchísimas más escenas de lucha que en la primer entrega) las tomas lucen confusas, como si a pesar de todo el presupuesto disponible se hubiese optado por la forma más desprolija y apresurada que podía tener la puesta en escena.

Experimentos genéticos, manipulación de información confidencial, conflictos éticos y de poder, se entremezclan con un presunto mensaje ecologista que se agolpan y generan una superposición de temas sin un sentido dentro de una línea argumental que termina siendo un gran híbrido que transforma a “GODZILLA 2: EL REY DE LOS MONSTRUOS” en un pastiche de duración interminable, que sólo puede llegar a captar la atención de algunos de sus fanáticos por la aparición de diferentes criaturas que son lo más logrado de la película.

Aparecen en esta ocasión Rodan, Mothra -la polilla gigante- y el archienemigo de Godzilla, Ghidorah, un dragón de tres cabezas con el que tendrá las luchas más aguerridas del filme, que permiten desplegar una parafernalia de efectos especiales y ediciones de sonido que, por momentos, son demasiado abrumadoras.

La organización Monarch ha perdido el rumbo (al igual que la película en si misma) y Godzilla termina convirtiéndose en algo así como la última esperanza de la humanidad y por lo tanto, todo el grupo de los científicos deberán unirse en su “ayuda” para que vuelva a recuperar su lugar de rey entre las criaturas.

En el grupo de los científicos, el reparto con el que cuenta el filme es realmente destacado aunque lamentablemente, por los mismos problemas apuntados en el guion, una talentosa actriz como Vera Farmiga luce completamente desprotegida y desamparada en un personaje al que no se le terminan de entender sus decisiones en ningún momento.

Como si esto fuese poco, la película se da el lujo de desperdiciar en secundarios sin el más mínimo peso específico a Sally Hawkins, David Strathairn y Ziyi Zhang (de “Memorias de una geisha” y “El tigre y el dragón” entre otras).

Corren con un poco más de suerte Ken Watanabe como el Dr. Serizawa (“Transformers” “El último Samurai” y la primer entrega de este nuevo “Godzilla”), Charles Dance como el más malo de todos –para lo que tiene un physique du rol idea- y el debut en la pantalla grande de la estrella juvenil de “Stranger Things”, Millie Bobby Brown, muchos de los cuales ya se enrolaron para seguir facturando en “Godzilla Vs. Kong”, la próxima entrega. Esperemos que se les caiga una idea…

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