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«La parte ausente»: Apocalipsis now

Tiempo de lectura: 4 minutos

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Con mucha expectativa se esperaba esta película del director Galel Maidana no sólo por el clímax y atmósfera que el trailer anunciaba, sino por la historia que detrás de “La Parte Ausente” (Argentina, 2014) se presentaba. El director arma una historia apocalíptica en una Buenos Aires diezmada y arrasada, y que abusa de los que aún sigue en pie en ella.

Hay un investigador, interpretado por Alberto Ajaka que intenta encontrar a un fugitivo de nombre Víctor (Guillermo Pfening) y que en su búsqueda se topa con la bella Lucrecia (Celeste Cid) quién le hará cambiar su destino y sus intenciones te terminar con la tarea.

Chockler (Ajaka) recorre la ciudad con sabiduría y cuidado, porque el director lo dota de un conocimiento superior que lo ubica por encima de su enemigo, un misterioso dueño y patrón de todo lo que se vende en la ciudad y de lo que no se vende también. Él avanzará para poder encontrar a Víctor pero la pasión que siente por Lucrecia lo hará trastabillar en el camino hacia la revelación y el encuentro.

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La estética escogida por el director no desentonar con la mayoría de las diseñadas hasta el momento para este tipo de películas, pero la principal falencia es la pobreza de una puesta en escena qué más que mostrar una ciudad apocalíptica termina siendo una caricatura de un presente marginal y pobre.

Es de imaginar que Maidana intento con los escasos recursos que tuvo, armar la mejor presentación para su historia, pero abusa de la música incidental y la utilización de filtros para colorear la imagen.

En ese abuso se escapa la posibilidad de construir un discurso sólido y potente centrándose sólo en construir a Chockler desde un lugar que recupera la larga tradición de películas de ciencia ficción en las que la búsqueda de respuestas permitan construir una narrativa dinámica.

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Hay muchos puntos sueltos en la acción, porque la mayoría de las escenas, en la sucesión de imágenes, muchas veces haber perdido la continuidad en la sala de edición. Nunca se revela, por ejemplo, porqué se pierde tanto en Víctor el propio investigador y en Lucrecia en momentos claves.

Tampoco aparecen respuestas sobre la niña que narra el comienzo de la película revelando un futuro incierto para los protagonistas ni porqué ese personaje no aparece hasta el final. Aún así Maidana la utiliza como narradora presencial de los hechos. En esta decisión no se aporta nada más que confusión a una trama que solo brinda más oscuridad a los hechos.

«La parte ausente» podría haber sido otra película aprovechando el nivel actoral del trío protagonista pero termina opacando la oportunidad con pretensiones de construir un cine de género que no se consolida y que termina faltándole el respeto al espectador.

Anexo de Crítica por Jessica Johanna

Que el cine argentino se anime cada vez más al cine de género es una buena noticia. En los últimos años hubo muchas películas que lograron destacarse, cuando en una época nos definía más que nada el género costumbrista o el drama de autor.

Y “La parte ausente” es un film que apuesta a la ciencia ficción, a un relato post apocalíptico argento. Pero hace falta más que una buena idea y ganas de hacer algo distinto. Y la ópera prima de Galel Maidana parte de una premisa interesante pero su historia se va tornando cada vez más densa hasta llegar a tener demasiadas aristas que no terminan nunca de encajar.

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El principal atractivo de la película es sin duda Celeste Cid, con el pelo rosa y su belleza intocable, como Lucrecia, una especie de femme fatale, que contrata a su protagonista, el detective Chockler, para seguir a un misterioso científico. Su protagonista masculino Eduardo Ajaka está demasiado monoexpresivo pero los secundarios de Ziembrowski y Pfening aportan un poquito más.

El film se pasea entre la ciencia ficción y el cine noir pero siempre tomándose muy en serio, tanto que su estética “berreta” (no como algo malo, pero que sin duda acá no funciona) termina desentonando por completo. Como si esto fuera poco, el guión no ayuda a llevar adelante la intricada trama, con un desarrollo poco profundo de los personajes y algunos agujeros narrativos.

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A la película le falta actitud, una idea que la encierre. A la larga termina siendo un mosaico de elementos que intentan demasiado construir un universo apocalíptico (y oscuro, casi no hay luz en todo el film), pero se olvida de generar una verosimilitud en forma atractiva.

Ni siquiera los personajes están del todo delineados, adolesciendo de llamativa falta de profundidad en su desarrollo. Eso conspira para que entendamos el porqué de muchas de sus acciones. Sin dudas una película floja, que podría haber sido muy interesante pero se queda en la mitad de la ruta.

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