«Le quattro volte»: Sinfonía cuasi documental sólo apta para cinéfilos puros

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En general, muchas veces cuando la crítica especializada tradicional alaba mucho a un film europeo, tengo mis reservas del caso antes de ir a la sala. Digamos que entiendo, que la preparación que tienen nuestros periodistas especializados en cine es realmente alta, y que ellos recomiendan, desde su más pura nobleza e integridad, productos que a la mayoría de la gente, no le interesan mucho. Es el llamado cine arte. Propuestas donde los lineamientos habituales se desdibujan y aparecen los cineastas entregando trabajos que no pueden ser aceptados sino hay una preparación previa que el espectador tiene que tener apriori. Y esto es… Un punto álgido de discusión muchas veces. A veces acuerdo con lo interesante que muchas de estas producciones pueden ser y lo que aportan, y otras no. Es así como pueden haber visto que películas que tienen una altísima calificación en los diarios o en sitios dedicados al tema pero no llegan a los 1500 espectadores en su primera (y a veces, única) semana de exhibición. No voy a dar ejemplos, pero saben de qué hablo. Por ende, cuando muchas voces decían «Le quattro volte» es imperdible, dudé enormemente en ir al cine. Afortunadamente, lo hice. Y me gustó. Pero, antes que nada hay que ir avisados qué clase de espectáculo va a encontrar uno en esta perla italiana. Esta vez, los premios recibidos están ampliamente justificados (ganadora en Cannes del año pasado, entre otros galardones).

 

A Michelangelo Frammartino siempre le interesó la vida rural y el estudio de las transformaciones de los elementos. Es por eso, que para esta película, (luego de Il Nono, que jamás conoceremos por estas tierras) eligió poner su cámara y regalarnos una tesis sobre cómo se interrelacionan distintos factores entre sí en la naturaleza. Parte de la base de cuatro elementos primarios: un hombre, un animal, un árbol y un derivado del mismo (el carbón) y cómo generan un circuito en donde todos son engranajes que poseen vida y entidad significativa. Ellos aparecen enmarcados en un pueblito perdido en las montañas, cerca de la zona de la Calabria. Allí nos instalaremos para ser testigos de ciertas características de la vida en esa región. Si bien «Le quattro volte» no describe un episodio lineal, si muestra las interconexiones entre cada materia, de manera que para quien nunca presta atención a cómo el hombre se relaciona con los animales y la naturaleza en ambientes agrestes, es un espectáculo fascinante. A los veinte minutos de película, me dije que estaba viendo un documental del Discovery Channel, ya que la película no tenía diálogos (ni los iba a tener), ni personajes al estilo tradicional. Su director bordea el documentalismo en su forma más extrema y se regodea en la contemplación pura de escenas que son muy simples (el nacimiento de una cabra, la tala de un árbol, alguna tradición festiva) donde la cámara se queda el tiempo necesario (a veces un poco mayor del necesario, debo advertir) para darnos una clara idea de cómo es su proceso natural. 

 

«Le quattro volte», algo así como las cuatro estaciones, o los cuatro elementos (animal, vegetal, mineral y gaseoso) tienen su correlato a través de sus extensiones o descendencias… Frammartino quiere transmitirnos su mirada curiosa y pura sobre lo que él percibe importante del mundo que vive ese espacio geográfico determinado y busca que nosotros, su público encontremos las marcas de agua y conexiones invisibles con nuestra visión sobre eso que él presenta. Nos regala una fotografía estupenda, un audio maravilloso y una sensación de estar en esa montaña, única e irrepetible. Es un deleite de cine, pero sólo para aquellos que estén lo suficientemente preparados para dejarse llevar por una historia contada lejos de la manera clásica, donde sólo un audiorio abierto y perceptivo podrá aceptarla sin problemas. Hay aquí climas que provocan atmósferas de gran intensidad emocional partiendo de hechos muy simples. No se puede explicar mucho, hay que verla, si uno se siente preparado para ello y ávido de experiencias nuevas.

Cine de autor, bello y diferente. Si se animan, es una gran propuesta, seguramente por poco tiempo en cartelera. Novatos en el medio, abstenerse!

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