«Ni un hombre más»: de iguanas, estafas y enredos en la selva misionera

Martín Salinas llega a dirigir un largo, después de haber trabajado mucho en guiones de calibre (“Nicotina”, “Gaby, a true story”, “Shattering  the silence”, etc, incluso participó en “Historias breves 7”, detrás de las cámaras), y debemos reconocer que es una agradable sorpresa ver como lleva adelante un proyecto tan complejo como este.  “Ni un hombre más” muestra que Salinas sabe contar historias y que la comedia, pseudo coral (me permito decir), le sale muy bien.

La historia que nos presenta, está ambientada en la Triple Frontera. Charly (Martín Piroyanski) tiene 23 añitos y administra una hostería en el medio de la selva del Iguazú. Tiene  una vida de poca actividad, su hobby es estudiar el comportamiento de las iguanas y es el único responsable del lugar en baja temporada. Cierto día, caen en su posada, Karla (Valeria Bertuccelli) y Ricky (Juan Minujín), quienes llegan contando que chocaron el auto y necesitan una grúa para acarrearlo…

 

Pero la situación es más compleja que eso, en realidad la pareja carga un muerto en el baúl, tiene cien mil dólares encima y un problemón encima. Se desatará entonces, una serie de enredos insólitos a medida que pasen las horas donde también tendrá activa participación Rolo (Luis Ziembwowski), policía local y amigo de Charly, quien descubrirá rápidamente que algo no está bien al dar con el auto en la ruta, accidentalmente.

La película va sumando personajes lentamente, los presenta, ambienta, interrrelaciona y vuelve a cambiar de escenarios, modificando lo que uno anticipa como espectador. Lo que nace como un incidente con final desagradable, va complejizándose a medida que el tiempo pasa y se van agregando situaciones a la inicial, de manera que el ritmo no decae nunca. En ese sentido, el guión de Salinas es interesante, va armando una trama coral reducida, pero que sostiene el sentido del film.

“Ni un hombre más” es una comedia policial de enredos, en definitiva, pero el color local que le pone el lugar donde fue rodada, así como la solidez de las actuaciones la hacen atractiva y potente. No vamos a descubrir que Bertuccelli es una gran actriz, sólo re afirmarla como la comediante de nivel que es, Piroyanski compone un Charly cálido, desorientado y con un fino sentido del  humor que sorprende. También hay menciones especiales para Ziembrowski (quien hasta habla guaraní!), Minujín y Emme, quienes cumplen sus roles con soltura y convicción.


Quizás pueda criticarse a Salinas que cuando promedia el film, la confusión de la cadena de eventos se hace ostensible y de alguna manera, poco creíble (tan poco movimiento policial con lo que había en juego?), pero… importa? No demasiado. Aquí la propuesta es de acceso directo, conecta rápido con el público y lo contiene durante toda su duración. Es una comedia donde la pasás bien, sin dudas.

Si bien no ví todas las locales del género este año, tengo muchas en mente y debo decir que ésta en particular, me pareció de las más logradas. Muy buena propuesta, sin dudas, de lo mejor esta semana en cartelera, no la dejen pasar.

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