«Penumbra»: la comunidad (del eclipse)

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No ví «Sudor frío», la ultima y promisoria realización de los hermanos García Bogliano, pero se que mucha gente en nuestro país fue a verla y que en el exterior a la cinta le fue relativamente bien. Hay que tener en cuenta que no producimos cine de terror tradicionalmente (al menos con presupuestos importantes) y que cualquier iniciativa que abra el abanico de géneros debe ser saludada con entusiasmo. En lo personal, el suspenso y el terror me encantan. Por ende, fui entusiasta a ver «Penumbra», película dirigida por los platenses Adrián y Ramiro, este largo debería consolidarlos en su proyección y afortunadamente, salí satisfecho de la sala.

Marga (Cristina Brondo) es una española irascible. Está en nuestro país por un tiempo corto y encuentra la oportunidad de cerrar una operación de alquiler de una propiedad bastante descuidada, cuestión que la sorprende pero que acepta visto y considerando el dinero que le ofrecen. Su personalidad es un poco chocante, es xenófoba, controladora y verborrágica: en pocas escenas ya sabemos de que madera está hecha. Y no nos gusta.

El día en que la operación inmobiliaria está planeada, habrá un eclipse de envergadura en la zona, por lo cual, la gente del lugar espera el fenómeno con cierta ansiedad. Marga es un remolino de emociones y apenas percibe lo que pasa a su alrededor, hasta que la espera de los enviados que vienen a cerrar el trato da pie a una serie de discusiones e intercambios violentos con vecinos, policías y visitantes en los cuales ella comenzará a sospechar que hay gente que necesita utilizar su propiedad para un fin especial en ese día puntual. Sin querer anticipar más de la trama, nada es casualidad en esta cadena de eventos, por lo cual habrá que estar atento al desarrollo de los hechos para desentrañar lo que sucederá cuando el edificio quede, en la más profunda penumbra a la hora del esperado fenómeno.

Desde el punto de vista del guión, la construcción del clima y el entorno en el cual se da la acción están bien logrados. Imposible no remitir ese edificio, ese espacio físico y las charlas de los vecinos a «La comunidad» de Alex de la Iglesia. Brondo moldea su personaje con relativo acierto y logra transmitir esa «empatía negativa» necesaria para su caracterización (aunque quizás su fuerte personalidad impide que el espectador se identifique con ella, en cierto punto hasta uno desea que algo la ponga en vereda) aunque a veces tanta energía parece desmedida y sin control. Los secundarios tienen distinta profundidad, hay mucho oficio y pocos minutos en Arnaldo André y Gustavo Garzón y tal vez una proporción inversa en el resto (aunque rescatamos a la uruguaya Mirella Pascual, un deleite siempre).


Si bien es cierto que algunas líneas parecen un poco artificiales, lo cierto es que aún así son válidos estos intercambios para la edificación del suspenso. La información se revela en las dosis justas y los cabos sueltos potencian la trama, hasta llevar a un discutible final. Quizás hay palabras que sobran, pero la factura técnica que este dúo de hermanos ha logrado es solvente y le da un peso al film que hay que reconocer: conocen del tema y tienen mucho futuro por delante.

«Penumbra» es un producto correcto, honesto y de realización destacada para nuestro medio. Más allá de sus desniveles (que los tiene), el balance final es positivo: a la hora del eclipse, esta comunidad recibe con beneplácito el inicio de un ciclo nuevo…

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