«Pirates of the Caribbean: on stranger tides»: los piratas siguen saqueando la taquilla, cada vez con menos ideas

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La gente está ávida de aventuras. El cine es un lugar ideal para disfrutar esas historias que a todos sus gustaría vivir por lo fantástico del género en sí, y los grandes estudios lo saben. Una vez que los productores encuentran un éxito, deciden prolongar la historia y seguir en esa dirección hasta ir agotando lo bueno que cada saga tiene. Se necesitan excelentes guionistas para llegar a una cuarta parte y hacerla bien. No todo es juntar el mismo elenco, potenciar los efectos especiales y sentarse a esperar que funcione «per se». No debería ser así. Digamos que un trabajo responsable es dedicar mucho presupuesto a generar buenas historias para que los sucesivos films tengan un atractivo argumental, y eso, no es algo que se pueda dejar atrás. El ejemplo es «Shrek», película que nos deslumbró en su momento y no pudo sostener su intensidad y humor en sus entregas posteriores. Hoy nos llega «Pirates of the Caribbean: on stranger tides» y sentimos que las ideas pueden haberse acabado, pero los piratas siguen saqueando la taquilla.

Ya decididos a sostener a cualquier precio la franquicia (Disney ya anunció quinta y sexta parte, compartiendo unidad argumental), sólo nos resta describirles como viene la marea para ver si estos piratas pudieron mantenerse a flote en esta cuarta parte.

.Lo primero que hay que ver, es que en la dirección está Rob Marshall (quien viene haciendo otro tipo de cine – léase «Chicago», «Nine»…) y vamos a extrañar a Gore Verbinsky quien luego de hacer las 3 primeras le dejó su lugar para hacer «Rango». No es que Verbinsky fuera un genio, pero al menos entendía el espíritu de la historia y fogueaba su trabajo en esa dirección. El cambio no ayuda al film porque lejos de aportarle riqueza al timón (que suponemos es lo que se buscaba), Marshall parece muy preocupado en entender de qué va la historia y no logra hacer una buena dirección, hecho reflejado en secundarios que lucen pobres y fuera de contexto (y nombro a Penélope Cruz, San Claffin y Astrid Berges-Frisbey, una protagonista y dos laderos que naufragan sin remedio durante toda la película), lo cual genera mucho desnivel en ciertas escenas del film y le quita intensidad a ciertos momentos importantes en la trama. Está bien, no se asusten, sigue Jerry Bruckheimer en la producción, o sea que pueden traer sus baldes de pochoclo a la sala, porque espectacularidad, no le va a faltar. Lo que es cierto es que hay un camino ya trillado para navegar y que gran parte de la tripulación está.

Johhny Depp hace un habitual y relajado Jack Sparrow, quien luce un poco monótono y sin contrafiguras con quien dialogar en este film, vaya a saber uno porqué…Esto sucede porque se extraña mucho a Keira Knightley y a Orlando Bloom, quienes a la luz de los hechos, eran un gran soporte para Depp, el héroe en cuestión, se quedó solo… Ellos eran personajes sanguíneos, estaban genial en sus roles y le daban ese aire de película clásica a la saga que desgraciadamente los nuevos no pudieron darle. Y no es por caerle a Cruz, pero es cierto que tenía una gran responsabilidad por delante y quizás el idioma, quizás sus líneas (no me queda claro) el porqué, pero algo pasó, que no encontró el rumbo de su personaje. Y es una figura importante en la historia, lo cual hace que a veces Depp se quede parloteando solo (actoralmente hablando) en ciertos momentos porque Penélope se hunde en su sombrero de pirata y de allí no sale… Afortunadamente para esta entrega, están Geoffrey Rush (una garantía) e Ian McShane, quienes le dan la fuerza a sus personajes para que la historia se sostenga, al menos, desde los antagonistas. O sea, mezcladito el cast, pero tirando para abajo.

¿De qué va la historia? Bueno, hay un lugar, que se presume que es la fuente de la juventud. Los ingleses y los españoles lo buscan con desesperación, cada uno por sus propias razones (que no vamos a adelantar). El tema es que quien también lo busca es el misterioso y oscuro pirata Barba Negra (McShane), quien necesita dar con ella porque una profecía anticipa su muerte en poco tiempo. Junto con su hija Angélica (Cruz), organizará una tripulación que zarpará de Londres, lugar donde Jack Sparrow se encuentra haciendo de las suyas. Sus destinos se cruzarán y todos, por caminos distintos, pondrán proa hacia el extraño sitio donde está el mágico elixir en una larga travesía de más de dos horas de navegación (perdón, digo, narración). La saga trae lo que ya conocemos, escenas de acción, un poco de humor, el carisma de Depp y la solvencia de la reconstrucción de época. Y está bien. No puedo decir que es una película mala, sino es mi deber anticiparles que no me sorprendió y que, si me apuran, la siento por debajo de las otras tres anteriores.

El público la va a disfrutar igual. Si les gusta la aventura o tienen simpatía por Depp, se deja ver. En 3D es más interesante y desde ya que recomiendo la versión subtitulada para los adolescentes y adultos porque tiene mucha más riqueza verbal que la doblada. Hay mucha diferencia.

«Piratas del Caribe: navegando por aguas misteriosas» es una típica cuarta entrega de cualquier film, llega para sus fans, principalmente (que son millones), señala cierta falta de renovación y profundización argumental y nos deleita con lo que ya compramos en las tres anteriores. Está en ustedes subirse al barco o no…

 

 

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