«Red Sparrow»: el frío mundo del espionaje

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Francis Lawrence (Las secuelas de Los juegos del hambre, Soy leyenda, Constantine) dirige esta adaptación de la novela de Jason Matthews que escribe Justin Haythe ("Revolutionary road", "El llanero solitario", "La cura siniestra").

En ella, Jennifer Lawrence es Dominika Egorova, una bailarina de ballet a la que en pleno escenario su compañero le rompe “accidentalmente” la pierna y a partir de ahí también ve rotos todos sus sueños. Dominika vive con su madre enferma a quien su carrera le permitía una buena vida.

Ahora, sin ella, corre peligro de perderlo todo. Y entonces aparece su tío, quien le demuestra que adentro suyo hay un ser más oscuro de lo que imaginaba, que sale a flote en las situaciones límite, y entonces le propone, o mejor dicho no le deja otra opción que, trabajar con él. Su rol debía ser el de seducir y de repente se encuentra desnuda bajo un hombre al que desprecia y cubierta de sangre.

Como las cosas no salieron del modo que se suponía que tenían que salir, este tío no encuentra otra opción para que su sobrina siga con vida que llevarla a una escuela donde entrenan “Sparrows”.

Un lugar donde te enseñan a distanciarte de todas tus emociones para poder utilizar tu cuerpo y seducción con el fin de cumplir diferentes asignaciones de parte del Estado. Dominika ya no tiene control, poder sobre su cuerpo, sobre su vida; ahora es del Estado.

Nate Nash es un agente norteamericano que tiene un topo en Rusia, y Dominika será asignada para descubrir ese nombre.

Dominika y Nate son el mismo eslabón de dos gobiernos muy distintos: los fríos y destemplados rusos para los que las mujeres no son más que objetos, y los cálidos norteamericanos que se preocupan además por la seguridad de sus agentes. La idea de "Red Sparrow" podría haber resultado algo mucho más interesante bajo los ojos de quizás alguien como David Fincher. Acá, la solemnidad se apodera del relato que para el colmo dura más de dos horas.

Y en su intención de ser un relato perverso y oscuro, muchas veces se torna algo ridículo, como varias de las escenas de la escuela que entrena a Dominika. Hay un gran elenco detrás.

Jennifer Lawrence queda totalmente deslucida con su falso acento ruso, su rostro sin emociones (como su personaje, esto no es crítica), y poniéndole el cuerpo (muchas veces desnudo) a este ave atrapada. Joel Edgerton logra aportar algo de calidez a una película muy fría y distante aunque su personaje no tenga mucha dimensión. Matthias Schoenaerts (el perverso tío, con familiares así quién quiere familia), Charlotte Rampling, Jeremy Irons, Joely Richardson, Mary Louise Parker.

Rodada en locaciones reales como Moscú, Budapest y Londres, el film cuenta con una fotografía cuidada y elegante a cargo de Jo Willems, quien ya trabajó con el director en las películas de "El juego del hambre" que Lawrence dirigió (o sea todas menos la primera).

A la larga, "Operación Red Sparrow" (agreguémosle la palabra "Operación" para que sepamos que es una de espías) es un relato de espías clásico en su estructura pero que pretende ser más oscuro y violento que muchos de ellos. Con un tono monocorde y muchas vueltas de tuerca especialmente en el último tercio, el film además pone en foco un mundo donde las mujeres son humilladas y tratadas como objetos. Pero también juega a retratar dos tipos de patriotismos bien diferentes: el ruso y el norteamericano.

Entre tanta oscuridad y rojo, se podría haber jugado un poco más con las diferentes tonalidades. El resultado termina siendo bastante plano.

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