«Sangre Negra: Aldo Knolder debe morir»: Un diablo desatado

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Este jueves llega a la sala del Cosmos-UBA en el único horario de las 21hs. «Sangre Negra: Aldo Knollder debe morir»; un nuevo exponente del cine fantástico argentino, un género que en los últimos años viene creciendo a pasos agigantados en nuestro país gracias a una nueva camada de realizadores con mucha garra pasión por lo que hacen.

La historia se aventura como sencilla, en el pequeño y rural pueblo bonaerense de Carlos Keen (antes de llegar a Luján) un demonio anda suelto cometiendo todo tipo de atrocidades inimaginables, se trata de Aldo Knolder, conocido por su tremebunda sangre negra.

Para combatirlo llegan al pueblo Abraham (un hombre con más relaciones con Aldo y el pueblo de las que revela) y un grupo de jóvenes secuaces que conforman una suerte de liga paranormal conocida como La Delegación. A estos se les sumará posteriormente el Comisario del pueblo creyente de que Aldo no es más que un peligrosísimo sádico al que hay que encarcelar o matar.

«Sangre Negra…» no sólo es un nuevo exponente, sino una clásica muestra del cine de género fantástico y de terror en Argentina, su intención no es la de romper las reglas sino cumplir con todas, casi a la manera de un homenaje. Las referencias son abundantes, tanto en el guión como en la puesta en escena; se nota que detrás de la idea se cuenta con mucha cinefilia, y en varios momentos la alusión a otros clásicos se hace ineludible y casi como un bienvenido regodeo.

Como suele suceder con estos trabajos, hablamos de un film hecho a pulmón, con más ganas y pasión que presupuesto, por lo cual sería inútil exigirle lo mismo que a un producto mainstrean, y tampoco es que busca serlo, hay una suerte de autoconciencia de situación.

Aún así, lo positivo de estos films es el desprejuicio y la gracia natural con la que se presentan, algo muy difícil de hallar en películas más “elevadas”. «Sangre Negra» es capaz de mezclar un western, con demonios al estilo de la serie Supernatural, posesiones, exorcismos, alguna dosis de acción, y mucho de comicidad natural, y del combo sale airoso y gozoso.

El elenco está conformado por habitúes de este tipo de cine, Sebastián Bauza, Tulio Gomez Alzaga, Adrian Garavano, German Moldovan, Cristián Jesús Ponce (quien además se encargó del guión), y Andres Martín Tamborini a los que hay que sumarles la participación de María Duplá.

El director Elián Aguilar hace un muy buen uso de los escasos recursos, con FX’s que no desbordan pero cumplen muy bien (y que se agradece eluden al innecesario gore), un ritmo que se mantiene durante todo el film, y una lograda fotografía paisajística que aprovecha a la perfección los parajes del hermoso Carlos Keen.

Estos films dependen siempre de la mirada del espectador, sin lugar a dudas tienen un público fiel que hará las locuras cada vez que los integrantes de La Delegación descarguen de sus manos los “rayitos sanadores”, y el film está hecho a la medida y para ellos. Los incautos deben estar dispuestos a un cine diferente, que no respeta los límites del cine de estudio sino que se deja llevar por la diversión directa; si es así, seguramente pasarán un momento muy grato.

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