«Serenity» (Obsesión): La barca sin pescador

Tiempo de lectura: 4 minutos

Con más promesas que resultados, "Obsesión", de Steven Knight, es un thriller demasiado pretensioso para lo que tiene por ofrecer.

Analicemos. Una pareja sexy, un pueblo costero chico, pasados oscuros, identidades ocultas, el regreso de una mujer misteriosa, una propuesta fatal, y la posibilidad de un triángulo que puede resultar peligrosísimo. La historia de Obsesión pudo contarse sola.

No, no sería la más original, ni novedosa ¿Pero acaso lo necesitaba? 

Sabiendo que en el elenco contaba con la presencia de dos polos atractivos como Matthew McConaughey (que se la pasa mostrando su trasero desnudo, y hasta desafía a realizar un cuadro a cuadro delantero para ver otras desnudeces, además de mojar permanentemente su blanca remera), y Anne Hathaway (que no, no muestra nada, pero camina y mira sexy); y secundarios de Diane Lane, Jason Clarke, y Djimon Hounsou. Eso ya pudo haber llamado la atención.

Pero no, "Obsesión", busca ser más, o sumar más clichés. De esa ensalada, lo que empieza mal, termina peor. Desde los créditos comenzamos a lamentarnos no haber visto antes el cosmos azulado y la palabra Gativideo girar del fondo hacia el centro.

Esta película parece ser la herencia de los miles de thrillers pseudo eróticos que llenaron las góndolas del directo a video en los ’90. Desde "Seducción de dos lunas" a "China Moon", y alguna de Shannon Tweed (digamos "Scorned"), todo eso parece inspirar a "Obsesión" y su gran título flotando en el agua mientras la cámara se acerca rápido a un bote.

Baker Dill (McConaughey y su enésimo personaje rodeado de agua) es el Capitán Ahab de la isla Plymouth. Un pescador obsesionado con pescar un gran atún que siempre se le escapa. Plymouth es una isla pequeña, soleada, idílica, en la que todos se conocen, y no hay muchos sobresaltos.

Aunque la actividad financiera, y en particular la pesquera, se encuentra en declive; y es evidente que Baker tiene un secreto que guarda. Baker pasa su tiempo entre pescar con su amigo Duke (Hounson), y revolcarse con Constance (Lane), una mujer que no le exige más que cama y algo de atención, y a cambio le financia sus infructuosas expediciones marítimas.

Una noche de tormenta llega a Plymouth, Karen (Hathaway), ex novia de la juventud de Baker, que conoce su secreto, tienen un hijo en común, y en su momento lo abandonó estando embarazada para irse con el millonario Frank (Jason Clarke). Frank es un abusador, maltrata a Karen y al pequeño Patrick (Rafael Sayegh), que vive encerrado en su dormitorio programando con su computadora.

Frank vendrá en unos días a pescar a Plymouth, y la propuesta de Karen es que Baker lo lleve con su bote, lo emborrache, y lo arroje al mar, a cambio de una cifra de dinero que salvaría todo su futuro.

Por supuesto, también apelará a la seducción, al amor, y al remordimiento por el hijo en común. El guion del propio Knight (reconocido por sus trabajos en "Aliados", "Promesas del este", "Negocios entrañables", o "La chica en la telaraña") sienta las bases de una historia de manual, plagada de clichés, pero que pudo ser interesante de seguir aunque sea para pasar un momento entretenido.

¿Quiénes son los buenos, quiénes los malos, cuál es la trampa? Lo típico.

Sin embargo, desde el inicio se presiente que en "Obsesión" hay algo más; que se nos quiere contar otra cosa, y se irá develando paulatinamente. Para arrojar un pequeño dato inicial, hay una especie de recaudador fiscal, contador, o burócrata que llega a la isla casi junto a Karen y que busca hablar con Baker, infructuosamente, cada vez que llega a un lugar, Baker justo se fue.

Esa aparente ambición en "Obsesión" termina traduciéndose en una serie de inverosímiles, diálogos imposibles, personajes que desaparecen, y demasiadas situaciones que abrazan el ridículo sin intención clara de hacerlo. Sumado a encuadres mal realizados, una banda sonora molesta, y la absoluta falta de química entre todos los intervinientes, es complicado.

Cercano a los diez minutos de proyección comenzaremos a preguntarnos si estamos frente a una comedia, o realmente quisieron tomarse en serio esto; y recién estamos arrancando algo que se aproxima a las dos horas. Los personajes son acartonados, responden al manual del cliché. Desde McConaughey que busca excusas para aparecer mojado, desnudo, o con el torso torneado; a Hathaway que pone cara de situación para que no le veamos lo mal que le queda el pelo rubio.

De Jason Clarke no se puede decir mucho, nunca expresa demasiado; y acá tiene la escena más involuntariamente graciosa del asunto, explicarle a un desconocido lo malo que es con su esposa y su hijo. Diane Lane, nuevamente desaprovechada. Patrick y el burócrata, son otros dos personajes que nos sacarán buenas carcajadas involuntarias, y así la cosa.

"Obsesión" pudo ir a menos y ser un producto olvidable, estándar, pero digno en lo suyo. Quizás hasta destacable como homenaje al estilo noventoso.

Con sus pretensiones se siente como un barco a la deriva queriendo encontrar tierras nuevas y extraviándose en medio de la confusión sin un capitán que la guie.

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