«Stone» (La revelación): Existencialismo detrás de las rejas

Ultimamente los trabajos de Edward Norton y Robert De Niro venían siendo erráticos. Son dos intérpretes de peso, actores de manual y figuras en cualquier film que elijan ver, pero a veces prefieren trabajos más livianos que no aportan mucho a sus carreras pero si a sus billeteras… Norton hizo «The invention of lying» -mediocre- y «Leaves of grass» no estrenada en Argentina; De Niro, «Everybody’s fine» -refrito de un film italiano y «Little Fockers» (sin palabras!). «Stone» es una oportunidad entonces, de verlos juntos, tomandose en serio un guión. Desgraciadamente, el resultado es bastante desparejo.

John Curran fue el responsable de dirigirlos, de antecedentes prolijos (me gustó «The painted vail», también junto a Edward Norton) pero de estilo pausado y extremadamente discursivo. Aquí, hace equipo sobre el guión de una de las promesas de la industria, Angus MacLachlan (el escritor de «Junebug» (que tampoco fue distribuída aquí, si mal no recuerdo) para traernos un pseudo thriller de suspenso. En realidad, «Stone» es un estudio sobre el encierro, la religión, el matrimonio, las prohibiciones y los límites, pero si la presentamos así pocos se animarán a verla. Aunque suene extraño, es un drama filosófico, o algo así (intenta), un fresco que profundiza en la conciencia de sujetos que se encuentran unidos por una circunstancia que los atraviesa, y que genera resquebrajamiento de estructuras muy arraigadas en cada uno… En otras palabras, un film de mucho texto y subtexto. Mucho diálogo profundo, mucho encierro, casi podría ser una obra de teatro.. Pero bien, veamos de que se trata…

La trama es simple. Jack (De Niro) es un oficial del servicio penitenciario encargado de revisar y evaluar libertades condicionales. Está a punto de jubilarse, y sospechamos por la secuencia de entrada, que hay mucho que lo agobia…Su superiores le piden que vaya cerrando algunos casos que tiene pendientes y preparando el terreno para dejar el trabajo. Uno de esos casos resulta ser el de Gerald «Stone» Creeson (Norton), pirómano que lleva bastantes años en prisión y que espera con ansias abandonar la prisión. Stone está casado con Luccetta (Milla Jovovich) y cuando empieza a tratar con Jack, se da cuenta que si no logra torcer la impresión que el oficial tiene hacia él, está perdido y su caso naufragará. Recurre entonces a su esposa, para pedirle que se acerque a Jack, trate de seducirlo y colaborar con su liberación. Si Jack hace un buen informe y presenta el caso al comité, Stone tendrá serias chances de salir de la cárcel…

Hasta ahí uno se imagina un clásico triángulo amoroso, violencia, sexo y crimen.

Pero no. Ahí es donde MacLachlan nos sorprende (y no para bien, precisamente), elige salirse del camino tradicional y comenzar a trabajar las emociones y motivaciones que cada personaje tiene en esa maraña de relaciones peligrosas que los atraviesan (a la que se unirá, a su tiempo, la esposa de Jack)… Esto se potencia cuando Curran ralentiza los tiempos de cada secuencia al límite de lo tolerable y deja que los protagonistas se explayen a fondo, desde lo verbal y lo que no lo es, sobre sus miedos y posiciones en la vida. La religión empieza a cobrar importancia, y las creencias de cada uno de ellas se ven desafiadas al extremo, al ver que la manera en que resuelven los conflictos es equivocada.  Los planteos morales aparecen y oprimen desde la pantalla y no son de fácil digestión. Para colmo, dentro de la prisión, Stone es testigo de un intento de fuga sangriento y eso termina por detonar su débil lazo con la realidad. Lo que era una película de seducción en apariencia termina en otra dirección, la del drama psicológico carcelario en clave filosófica!

Insisto, mucho texto para escuchar que intenta ser atractivo, por la potencia de los actores en cámara pero que no alcanza niveles dramáticos de fuste por su extensión.

Cuidado, Norton y De Niro están sólidos y juegan las mejores escenas de la película. Milla Jovovich se pone el traje de femme fatale y  enciende todas las mechas a su alrededor: deja las armas (últimamente era siempre noticia por Resident Evil) y muestra su ductilidad y su cuerpo, en dosis paralelas. Hasta Frances Conroy (la esposa de Jack en el film), se luce en sus pocas secuencias. Pero a pesar de que todos ponen lo mejor, el problema es que «Stone» no termina de revestir interés. Es demasiado pasiva, lenta y discursiva.

Es es el problema. Y es serio, me atrevo a pensar.

Será que el tema no me pareció a priori demasiado interesante, o es que el abordaje no me terminó de cerrar. Si se que entré dispuesto a ver un gran film, y cuando salí, la sensación que me quedó en el cuerpo es haber sido testigo de una buena clase de actuación con un guión aburrido, extenso y hasta innecesario…

Si son de seguir los trabajos del dúo masculino de protagonistas, quizás mi opinión no cuente, (van a ir igual a verlo, es como explicar el éxito de «The Rite» cuando la película es mala, los seguidores de Anthony Hopkins revientan la taquilla) pero sino, evaluar seriamente si están dispuestos a adentrarse a «La revelación», en mi opinión un film muy denso que psicoanaliza demasiado una historia que podría ser mas directa y digerible. No es de las películas detrás de las rejas que quedarán en mi memoria por mucho tiempo…

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