«The adjustment bureau»: Las puertitas del señor Damon

Tiempo de lectura: 4 minutos

 

Mientras miraba la película, me preguntaba cuantas veces la ciencia ficción se mezcla con el romance y el suspenso en dosis de igual peso específico. No muchas, pero afortunadamente esto a veces sucede y es el caso de «The adjustment bureau», interesante film que inspirado en una historia corta de Philip K Dick (recordar que sus trabajos inspiraron Total Recall o Blade Runner), que llega a nuestra cartelera este jueves. Hoy en día, hay que reconocer que las comedias románticas tienen mala prensa debido a la enorme cantidad de mediocres intérpretes que las protagonizan, por lo que «Los agentes del destino», hábilmente, no es presentada bajo esa premisa, aunque contenga una poderosa historia de amor en sus textos. Y es correcto, porque en definitiva, creo que George Nolfi (director y guionista) se las ingenió bastante para integrar con éxito esa línea en comunión con el encuadre del thriller clásico y darle un plus a través de la profundidad del concepto que su mirada aborda: la libre decisión.

David Norris (Matt Damon) es un congresista en ascenso que aspira a ser elegido por su estado, Nueva York. En los primeros minutos nos enteramos que todas las encuestas lo daban por ganador en la previa hasta que un periódico presentó una devastadora serie de fotos de una pelea en un bar en la que él fue protagonista. Con las fichas jugadas, el electorado le termina dando la espalda y pierde la posibilidad de llegar a esa banca. Esa misma noche en que es derrotado, David está en el baño de hombres, agobiado y pensando en frases hechas para poder maquillar su derrota. Extrañamente, una bellísima mujer, Ellise (Emily Blunt) sale de uno de los boxes llevando una botella de champagne. Ella se «coló» en una boda y está escapando de la gente de seguridad. Al verse, algo sucede, hay electricidad en el aire y Elise, viendo su preocupación, le recomienda, ser sincero, hablar desde el corazón en este momento tan difícil. Se besan y ella mistriosamente, desaparece, David, movilizado por lo vivido, da un discurso de enorme inspiración y se gana el favor de la gente, hablando con franqueza a sus seguidores quienes lo aclaman a pesar de su fracaso. Al poco tiempo, volverán a encontrarse accidentalmente en un bus, y la conexión se reestablecerá de inmediato: algo les pasa que parecen imantados el uno hacia el otro, por lo que Elise, más relajada que David, le dará su tarjeta con su número para que él la llame.

Hasta aquí, es una clásica historia de amor. Pero no.

No les contamos que hay, mientras esto sucede, mucho movimiento en la pantalla. Ciertos personajes de traje y sombrero siguen la acción y portan libros con mapas extraños que cambian a cada instante. Hablan de cosas que no entendemos hasta que llega la crisis. Aparentemente, esta pareja que se estaba enamorando no debía volver a encontrarse ya que eso alteraba el plan que debían seguir (esperen, ya explicaremos el porqué) . Este grupo de hombres interviene y captura a David esa misma mañana, en su oficina, a minutos de haber visto a Elise. Lo llevan a un lugar extraño y le cuentan cuál es su trabajo: ellos están puestos por el «director» (chairman) y él escribe los destinos para todos los sujetos. Su futuro ya está escrito y no debe sufrir modificaciones que entorpezcan lo que debe ser. Por ende, debe olvidarse de la mujer que acaba de ver ya que ella representa un desvío de su recorrido y ellos, no lo van a permitir. Son poderosos, leen mentes y se desplazan de extraña manera entrando y saliendo de puertas que conectan toda la ciudad. Tienen habilidades parapsíquicas y pueden alterar la física de algunos objetos. David entiende poco, pero el accionar del «adjustment bureau» es contundente: le muestran su poder y le dicen que de no obedecer, ellos podrán «resetearlo», es decir, quitarle todos sus recuerdos y emociones, bah, hacerle una lobotomía cruel, si es que no acepta la orden de alejarse de Elise.

Y lo que era hasta ahí otra (previsible) historia de amor muta en un film de ciencia ficción.

David no podrá olvidarse de esa mujer (¿quién podría siendo ella Emily Blunt?), por lo que buscará durante los próximos tres años, dar con ella en una ciudad con 9 millones de habitantes… ¿Cuáles son sus posibilidades matemáticas para encontrarla? Pocas, muy pocas. ¿Existen, en realidad? ¿Cuánto hay de oportunidades reales para aquello que uno desea conseguir desde lo más profundo del corazón? Este y otros interrogantes comienzan a jugar en la historia y a cobrar peso desde el momento que David pierde contacto con Elise. Philip K Dick, pope de la escuela, siempre se destacó porque supo dotar a sus relatos de una notable humanidad, incluso en contextos que trabajan con la despersonalización. En sus escritos, él siempre se inclinó por mostrar al hombre como un ser imprevisible y audaz, capaz de desafiar lo establecido y crear síntesis nuevas partiendo de marcos ya establecidos. El guión que se construyó sobre esa premisa comienza a cobrar temperatura, se enriquece de la óptica y le pone vértigo a la acción…

¿No era que el futuro está programado? ¿Cómo puede David «salirse» de lo que debería vivir y aceptar que ese amor que siente no puede vivirse?  ¿Cuáles son los mecanismos de que estos seres se valen para forzar a que los sujetos hagan lo establecido de acuerdo al «plan»? ¿Cuál es la razón por la que existen esos recorridos?

O en pocas palabras…¿Nuestros actos, están predestinados? ¿Es posible modificar nuestro patrón de caminos?

De ahí en más, nutrido de estos interrogantes, «Los agentes del destino» avanza con el ritmo de un thriller: persecusiones, amenazas, descubrimientos, etc… Se apoya en la puerta que abre en cada espectador (que son muchas en la película!) y crece, generando emoción  e identificación a cada paso del camino. Matt Damon y Emily Blunt están muy bien, le aportan mucha química y entrega a sus roles y nunca dejan de creer lo que viven, de manera que el film se vuelve muy fácil de adoptar. El espectador comparte y sufre a la par de los protagonistas la búsqueda por encontrarse (¿quien puede permanecer ajeno a luchar por el amor de su vida?). En ese sentido, la fusión de estos géneros logra peso propio y se ensambla con positivos resultados, «The adjustment bureau» logra un cuidado equilibrio entre todos las líneas y puede mostrar una historia original, inteligente y emotiva sobre el amor, ficción especulativa a la que hay que prestarle atención y no relacionarla con los típicos productos de baja calidad a los que últimamente estamos acostumbrados.

No es una obra maestra, pero es una película muy recomendable que abarca distintos públicos potenciales que no saldrán decepcionados luego de haberla elegido. «Los agentes del destino» abren las puertas a un universo rico para el debate filosófico, que además tiene el poderoso plus de hablar de amor, en tiempos en que ese nombre, cinematográficamente, no está en alza. Vale la pena.

 

 

No votes yet.
Please wait...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Follow by Email
Facebook
Twitter