«The hangover 2»: la misma fórmula en versión recargada

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Todavía recuerdo aquel día que me senté a ver la primera «Hangover» en el cine. La crítica internacional la había tratado auspiciosamente, pero cuando la ví, celebré su entrada triunfal al mundo de las sagas ya que siendo una película muy divertida y habiendo explotado una veta no muy trabajada antes («Despedida de soltero», con Tom Hanks era un juego de niños al lado de esto, y no busco más en mis recuerdos porque no logro asociar propuestas muy similares) era lógico que los estudios iban a apoyar mientras la taquilla responda.  Es una cuestión matemática para ellos (porque de arte, sabemos que no saben mucho pero de números sí) , hacés una cuenta rápida y descubrís que un film cuyo presupuesto fue 35 millones recauda mundialmente más de 400, y… No hay mucho más que agregar: era natural que hubiera secuela. Y más allá de que siento que la primera es un cinta absolutamente «redonda», en el sentido de que es una idea original perfectamente llevada a la práctica, hilarante, intensa y de ritmo trepidante y que como película de culto (o casi) de no haber continuado, es bueno no haber cerrado las desventuras de este «Wolfpack» (como dice Alan) y poder seguir disfrutando de un poco de buen humor, elemento escaso en la pantalla grande en estos días.

Porque hay mucha gente a la que no le gustó «The hangover 2», pero yo me preguntó… Con qué comedia en los últimos tres meses se rieron con ganas? A no ser que me digan «Torrente 4», no recuerdo nada que me hiciera reír en todo este tiempo. Las películas de Adam Sandler apenas me sacan una sonrisa y las de los hermanos Connelly, mejor ni hablar. Bueno, aquí, si te gustó la primera tenés espectáculo garantizado. La química de los protagonistas está intacta y el camino allanado para buscar expandir el fenómeno así que ésta te va a entretener de la misma manera, aunque es probable que no te sorprenda como la primera. No se le puede pedir que sea original (o si, se le puede, pero si no lo logra, ¿por qué desecharla? ¿por no haberse desconstruído hasta la última línea y transitar caminos ya recorridos?) pero sí exigir que mantenga el espíritu delirante y vital de la primera y señores, eso lo hace con sobrada eficiencia.

El punto de partida de este locura es pensar porqué un grupo de personas de vida común y aburrida, pueden dar rienda suelta a sus instintos más primarios y volverse absolutamente salvajes al punto de que su SuperYo se devore cualquier freno inhibitorio. Eso ya era tema durante su antecesora, pero creo que ahora, conoceremos un poco más de algunos personajes (Stu, sin ir más lejos) y el concepto de amistad que pone en juego se profundiza como es normal en la vida de sujetos con gran necesidad de pasarla bien y romper esquemas establecidos. Una cosa que agradezco de ser aficionado es a veces no tener que ver la cinta en una sala con treinta críticos y poder disfrutar de la reacción espontánea del público ante lo que sucede en pantalla. Anoche, en una de las funciones tradicionales nocturnas, las risas y los aplausos se repitieron generando un efecto catárquico digno de mencionar: hay mucha identificación en el público veinte y treintañero en «The Hangover» y para ellos es la cinta. Ellos son el objetivo y a ellos se intenta entretener. No se busca generar situaciones muy complejas sino locura al extremo y mostrar como un grupo de amigos paga el costo por haberse animado de soltar aquello que tenían preso dentro de sí: sus anhelos de experimentar emociones más allá de lo corriente. Entonces, me acomodo en la butaca y me río con ellos, porque yo también tengo recuerdos borrosos de borracheras intensas vividas en mi juventud y es imposible no relacionarse emocionalmente con el film. Ese desconcierto de la mañana siguiente, es algo recurrente cuando uno tiene esa edad, y en cierta manera es un homenaje a una época donde no hay límites para lo que uno elige vivir. Aquí, «Lo que pasó anoche 2» utiliza ese elemento para generar una empatía que sostiene toda su duración: es una película sobre fiesteros descontrolados y ¿quién no quiere estar junto a ellos en ese momento?

Todd Philips no cambia nada de la premisa conocida: hay una despedida de soltero (forzada, en este caso porque Stu no quiere saber nada con repetir lo de aquella noche en Las Vegas), están los mismos de siempre (Doug vuelve a cobrar un rol secundario como en la primera) y lo único que parece cambiar es el escenario: Tailandia. Bangkok para ser más específicos. Aquí, en lo que sí estuvieron de acuerdo los productores es en subir la apuesta y darle una vuelta al humor, proponiendo escenas más extremas y muchísimo espacio para lo escatológico, de manera de atizar y reavivar las cenizas en la que había terminado la fiesta anterior. No se si se hubiese podido hacer más, en el sentido de que cambiar la línea del relato sería alejarse de lo que ya funcionó y nadie quería eso, ni los que la hicieron, ni el público que esperaba seguir más historias del grupo en la misma frecuencia. Así que esperen secuencias en esa dirección porque esta segunda parte no ahorra en ellas. Directamente las hace proliferar a lo largo del film.

Volviendo a la historia, no hay mucho que contar. Se casa el dentista (Ed Helms), Phil (Bradley Cooper en el rol que mejor le sienta de todos los que le he visto en su carrera) y Doug  (Justin Bartha) son invitados para la boda y notificados de que será en el lejano Oriente. La prometida de Stu quiere casarse junto a su familia y la boda se hará allí con lo que habrá que subirse al avión e ir hacia Tailandia. Claro, de movida, el que se casa no quiere a Alan (Zach Galifianakis, quien nuevamente será uno de los puntos altos del equipo) cerca. Finalmente, todos irán a la ceremonia pero la noche anterior se juntarán en una (aparente) inocente fogata en la playa cerca del complejo donde están alojados y… Bueno, ya se imaginarán que pasa.

Hay personajes nuevos (algunos se extrañan como Heather Graham pero está bien), otros que regresan (uno es el delicioso Mr Chow jugado por Ken Jeong) pero lo que si está claro es que habrá más de lo mismo, por sobre todas las cosas. Es cierto que Bangkok se presenta exótica y peligrosa, pero estos chicos, la verdad, se le animan a todo…Así que no temer que saldremos con vida de una aventura loca cuya premisa principal funciona, y es la de entretener sin mayores expectativas.

Si compraste la anterior, está te va a gustar. Si no, ni se te ocurra pasar cerca de la boletería. «The hangover» es un sello de locura que va camino en convertirse en trilogía (imaginense cuando se case Alan!!!), por lo que tiene su corte de fans que son incondicionales de la historia. Ir al cine y compartirla con ellos, también es un viaje de diversión. Ideal para ver con muchos amigos, en sala llena y con los vasos llenos de cerveza. No, cine arte no es, pero a veces, (solo a veces) los chicos también quieren divertirse.

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