«Sonic, the hedgehog 2»: el regreso del satánico Dr. Robotonik

Tiempo de lectura: 3 minutos

Cuando pensaba en la anterior entrega de esta naciente saga, me preguntaba cuál había sido su peso en la taquilla allá por el lejano 2020. Descubrí que la peli había arrancado muy bien, justo antes de los cierres mundiales de ese año, por lo cual los estudios sintieron que podrían continuar las aventuras del simpático y adorable personaje de Sega de los lejanos 80′.

Siendo gamer de la primera ola, pasé muchísimas horas de mi vida jugando «Sonic» en todas sus variantes y conozco bastante de su universo, aquí representado en forma más libre y relajada. Al frente de la dirección tenemos otra vez a Jeff Fowler y su equipo técnico, gente aparentemente en ascenso, a juzgar por el pronto lanzamiento del retorno de «Pink Panther» que se espera para fin de año. ¿Ideas nuevas? Pocas. Expansión del universo. Sí, un par de personajes. ¿Diversión garantizada? Según la edad. La propuesta es bastante básica y no arriesga demasiado en transgredir lo esperado en este tipo de producciones.

Sonic la pasa bien, en su casa y con sus «papás» (James Mardsen y Tika Sumpter, de vuelta), que lo cuidan y quieren. Juega a ser superhéroe por las noches y vive una vida sin demasiados problemas. Pero Robotonik, que estaba exilado en un planeta lejano, regresa por una circunstancia extraña junto a una versión clásica de otro personaje de la saga, Knuckles.

El villano, gracias a ese evento descubre que hay un esmeralda verde que otorga poderes increíbles a su poseedor. Casualmente, Sonic es «el guardián» del mapa que conduce a donde la misma está y es el blanco de la acción de esta nueva asociación entre Robotonik y el poderoso Knuckles. A las circunstancias que se van generando, le sumaremos algunos secundarios nuevos (Tales) y el simpático Stone (Lee Majdoub), adorador del villano principal.

Pero el corazón del film (si se pudiera definirlo) es el trabajo de Jim Carrey como el centro neurálgico del humor que respira la cinta. Su maléfico doctor está lleno de tics y rememora los mejores personajes grotescos del actor. El resto, entre animados y humanos, apenas cumple con lo mínimo. Carrey, en cambio, se toma la película en serio (o en broma, para ser justos).

El guión es predecible, con predominancia de las acciones simples. No hay sorpresa en el recorrido y se extraña, mayor presencia de cuadros musicales o que hagan homenajes a otros marcos, que descontracturen al personaje principal. No se destacan los rubros técnicos y la cinta, solo transcurre.

En síntesis, «Sonic 2» será aceptado por el público mas menudo de la sala, aunque dudo que suceda de la misma forma con los adultos que acompañen. Sí reconozco que lo más entretenido de las dos horas de proyección fue la actuación de Carrey. Es un producto demasiado convencional y esquemático, en una época donde transgredir, hace la diferencia. Ahí, se queda corta. No alcanza con lo que se presenta y su director, en mi opinión, queda en deuda.

Como nota de color, al final, hay escena post-créditos, que algo de lo que viene, podría anticipar. 

 

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