bigshort_1_ew

“The Big Short” (La gran apuesta): La danza de la fortuna

bigshort_1_ew

Algo que siempre me impresiona de la raza humana en general es la poca capacidad de empatía que tenemos entre nosotros. Podemos llorar por cada perro, gato, oso polar en la vida, pero cuando se trata de un igual en situaciones poco desfavorables y nosotros podemos tomar ventaja, es un daño colateral aceptable. Esta película muestra como la macroeconomía está basada en ese principio más humano que nadie: somos depredadores de nuestro entorno.

«The big short», es el nombre financiero de una diferencia en apuestas en cómo se va a comportar el mercado y de esa manera hacer la movida de bienes y acciones. Como todos sabemos, el dinero financiero son valores ficticios que son permitidos por la especulación y otras cuantas cuestiones. Si ustedes piensan que son supersticiosos por no pasar bajo una escalera, no saben lo que son los banqueros: cualquier cambio en el viento los hace correr en diferentes direcciones y con eso se crean los caos que todos sabemos que son posibles.

bigshort_4_ew

La película, así, se enfoca en la crisis de hipotecas de Estados Unidos del 2008. Te cuenta cómo es que se generó, cómo se la olieron, quién hizo plata con eso y quién pagó las consecuencias. Pero es mucho más que eso: es la denuncia de un sistema que se convirtió en codicioso y torpe. La justicia de que el responsable pagará las consecuencias ya no existe.

Un elenco remarcable, con espectaculares trabajos de Christian Bale (de verdad y eso que yo no soy su fan) y Steve Carell quienes dotan de humanidad a las cifras presentadas y una bajada de línea del pensamiento del autor (McKay, quien también estuvo a cargo de la dirección).

A estos dos grandes nombres se le suman un Ryan Gosling apenas correcto y explotando su carisma y un Brad Pitt soberbio, de gestos mínimos, funcionando como el personaje embrague, aquel que reflexiona sobre los hechos y te tira la pelota de tu lado de la cancha. Buscá vos un mundo mejor porque evidentemente ningún sistema está preparado para dártelo.

bigshort_5_ew

El director, Adam McKay, a quien no le dábamos dos centavos considerando que sólo ha dirigido los bodrios de Will Ferrell, acierta en una serie de recursos impactantes al estilo collage y con un ritmo vertiginoso lo que puede empezar siendo una clase de finanzas, termina siendo una historia con ritmo, con moral, con estructura y con una buena dosis de datos.

Utiliza una excelente selección de música que siempre en el contexto termina funcionando por oposición: la alegría versus una situación dramática, el caos con una música popera de fondo, etc. Además, manipula el tiempo en imagen y en sonido como quiere, congelando por momentos y acelerando en otros. Acá, cada mínima historia tiene su peso y el director sabe aprovecharlo muy bien. O sea, un catálogo de cine posmoderno que funciona como un reloj.

Si bien más de uno recordará a «El lobo de Wall Street», honestamente me gustó que por más que tiene un tono banal por momentos en cuanto a montaje, los personajes toman posiciones y tenemos, de alguna manera, un llamado a la acción y un llamado de atención.

Anexo de Crítica por Fernando Sandro 

Llega la temporada en que Hollywood nos presenta sus películas pensadas «para los premios»». Proyectos que desde su génesis y posterior lobby nacen en las carpetas como firmes candidatos a alzarse con alguna estatuilla dentro de su propio mercado.

Claro que esto significa también, la aparición de títulos con cierta condescendencia moral hacia su ciudadanía. EE.UU y Hollywood deciden mirarse el ombligo con historias que incluyen críticas amables al racismo, odas al American Way of Life, y la que tal vez sea su peor versión, las supuestas críticas al sistema que esconden detrás una bajada de línea, digamos, permisiva. Lamentablemente, «La Gran Apuesta», se encuentra dentro de este último ítem.

Dirigida por el hasta ahora, director y guionista de comedias Adam McKay (conocido por las más famosas películas de Will Ferrell), pareciera pesar más en el resultado, el autor del libro en que se basa, Michael Lewis, hombre detrás de las novelas que dieron pie a «Moneyball» y «Un sueño posible». Habiendo visto ambos films, ya sabemos a qué atenernos.

bigshort_2_ew

Veamos entonces como «La Gran Apuesta», respeta la «fórmula ganadora»: un elenco importante, capaz de incluir figuras populares y/o ganadoras como Christian Bale, Steve Carell, Brad Pitt, Ryan Gosling, y varias apariciones más, todas rutilantes.

Una historia local, que hable de ellos, mediante un hecho mundialmente trascendental. La cuestión se muestra simple, aunque la realidad no lo es. Estamos en 2005, Estados Unidos vive en una burbuja financiera que pareciera irrompible; todo pareciera marchar sobre rieles; salvo para Michael Burry (Bale, haciendo de Christian Bale otra vez) un gestor de fondos que advierte una grita en el sistema, y decide ir contra la corriente, pese a ser considerado un lunático, e invertir en contra del gran sistema. Pronto, se le unen otros tres hombres «de negocios», otro gestor Mark Baum, el corredor de bolsa Jared Vennet, y el financista retirado Ben Rickett (Carrel, Gosling, y Pitt, respectivamente).

¿Qué es lo que se nos muestra? Una serie de llamadas telefónicas sobre inversiones financieras inmobiliarias. En la letra escrita pareciera algo aburrido, pero McKay se encarga de alivianar buscando diálogos ágiles, gags con figuras del ambiente, y un juego de palabras sencillas para que se entienda de lo que se habla. ¿Logra su cometido? Parcialmente. El asunto de fondo va a seguir sonando aburrido para quienes se encuentren lejos de las finanzas, pero los momentos efectistas levantan la puntería y hacen que la situación pase más rápido de lo esperable.

bigshort_3_ew

Por supuesto, el principal ingrediente para que la fórmula funcione: «La Gran Apuesta» es un film de personajes, e intérpretes con aparente rienda suelta para lucirse. Los cuatro, presentan diferentes excentricidades remarcadas; a las que todos los actores sacan jugo para tener su momento.

McKay, desde la puesta en escena y desde la adaptación de su autoría, pareciera esgrimir una crítica al sistema desde la comicidad. Nos habla de cómo se engañó a la población, y nos muestra, a través de la inocencia de sus cuatro seres, el lado oscuro de ese mundo regido por el dinero y las acciones inmobiliarias. Pero (no tan) en el fondo, estamos frente a un film más similar a los basados en novelas de Lewis, historias de superación, de triunfalismos, de misericordias, y de la imposición del ciudadano individual medio como motor de la economía.

No hablamos de «La Gran Apuesta» como un mal film; estamos frente a algo correcto, con buenas interpretaciones y el ritmo suficiente para que lo estático de la situación no abrume. Es un ejemplar digno de un tipo de propuestas que nos llegan todos los años por estas fechas. Ni uno mejor, ni uno peor.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *