«The Unbearable Weight of Massive Talent» (El peso del talento): Nicolas Cage se interpreta a sí mismo

Tiempo de lectura: 3 minutos

La carrera de Nicolas Cage está plagada tanto de éxitos como de fracasos. Sin embargo, si algo demostró desde el principio de su carrera, en el que decidió borrar su apellido para no pegarse a la famosa familia del mundo del cine a la que pertenecía, es que tenía calidad de estrella. Si bien de joven se destacó por una filmografía variada y arriesgada y hasta se hizo con un premio Oscar, cuando cobró mayor popularidad como héroe de acción (y un fallido intento de convertirlo en superhéroe) la crítica abandonó en gran parte la admiración que sentía por él y parecía esperar cada nuevo proyecto sólo para burlarse una vez más de las películas genéricas que elegía hacer, probablemente empujado por necesidades económicas de una vida mal llevada. Pero en los últimos años su filmografía volvió a tornarse interesante dejando en evidencia que Nicolas Cage es una estrella pero también un artista sin miedo al ridículo, a la autocrítica y la parodia. En El peso del talento se interpreta a sí mismo (o a un actor muuuy similar, con la misma carrera pero una vida personal ficcionalizada) y aprovecha para mostrarnos qué significa hoy ser Nicolas Cage.

En algún momento de la película, Nick Cage (el personaje ficticio) se defiende ante las críticas que recibe por «trabajar demasiado», en otras palabras actuar constantemente en cualquier película sin mucho criterio a la hora de elegir y sin permitirse tiempos sabáticos como para darle al público laa oportunidd de extrañarlo. Entonces se compara, justamente, con un laburante: si su trabajo es actuar, ¿por qué dejaría de hacerlo? Al mismo tiempo, ¿a dónde lo llevó esto? Cuando pierde una oportunidad con el director David Gordon Green y para el colmo de colmos sólo consigue un próximo trabajo como invitado al cumpleaños de un adinerado admirador, piensa en lo que parece inevitable: retirarse. Las cosas en su casa tampoco se encuentran en el mejor momento: se encuentra divorciado, sin un hogar fijo y apenas logra relacionarse con su hija adolescente. Y además lo persigue el fantasma de la estrella que pudo ser (encarnado en una versión CGI joven de él que parece salida de Wild at heart).

En ese viaje a Mallorca para asistir a la fiesta de Javi, un empresario que en teoría hizo su dinero plantando olivos, las cosas empiezan a tornarse como si fuesen sacadas de una película y el actor se ve obligado a hacer de espía para la CIA; al fin y al cabo actuar frente a una cámara y hacerlo de incógnito no deberían ser cosas tan distintas. Difícil es creer que ese muchacho español, que escribió un guion que sueña con que su ídolo Cage protagonice, que además siempre se muestra amable y atento y hasta transmite cierta inocencia, no resulte auténtico como parece y esconda el peligroso negocio que dos agentes de la CIA le revelaron.

El peso del talento es en realidad una historia de espías que tiene la curiosidad de ser protagonizada por el mismísimo Nick Cage, un actor que sólo quiere ser la estrella de Hollywood para la que nació y a quien las puertas se le fueron cerrando. A su lado está Pedro Pascal en el rol de Javi y ambos forman una dupla tan divertida como querible; sin dudas la química entre ellos es lo mejor de una película cuya trama no tiene grandes sorpresas por fuera de lo que concierne a Cage y las múltiples referencias a su carrera. Incluso el resto de los personajes que los rodean apenas tienen un rol funcional, sin mucho peso (ahí entra muy claramente un desaprovechadísimo Neil Patrick Harris como su agente).

La película que dirige Tom Gormican y escribe junto a Kevin Etten, está más llena de buenas intenciones que de logros por fuera del carisma de sus protagonistas y el amor hacia la figura de Nicolas Cage. Más allá de una trama poco inspirada y cargada de lugares comunes, resulta una propuesta simpática y agradable para los fans del icónico actor, en especial los incondicionales (porque es cierto que en los últimos años con películas como Spiderman Into the verse, Mandy, El color que cayó del cielo o Prisioners of Ghostland, entre otras, ha vuelto a generar grandes expectativas y sorpresas). Es en la autoconciencia, en lo autoparódico, donde radica su encanto; si un poco de eso se hubiese trasladado a la trama principal, estaríamos hablando de una gran película.

No votes yet.
Please wait...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Follow by Email
Facebook
Twitter